Inglaterra 768
hacer las paces con el sucesor de ésta, Jorge I, elector de Hanover, su antiguo empleador que le otorgara el permiso para viajar a Inglaterra y que Handel había prolongado más tiempo del permitido. Mientras compositores ingleses como Maurice Greene ocuparon los puestos formalmente prestigiosos, a Handel le fueron dadas las comisiones que llevaron su nombre públicamente. Sus aventuras operísticas posteriores, sin embargo, fueron apenas intermitentemente exitosas y cambió casi de manera accidental al oratorio, con ejecuciones sin escenificación de su masque Acis and Galatea y Esther. La última, basada en un tema bíblico, antecedió a todos sus oratorios, en el sentido estricto de la palabra, a pesar de que escribió obras dramáticas posteriores sobre temas seculares y algunas piezas que en conjunto carecen de la estructura dramática del modelo original. El Messiah, el más famoso de todos ellos, se estrenó en un teatro de Dublín, aunque después estuvo asociado principalmente a las ejecuciones en iglesias y capillas. Su influencia fue enorme y podría decirse que fue el prototipo de la gran mayoría de los oratorios ingleses posteriores.
La vida del teatro y de los conciertos floreció a lo largo del siglo XVIII, de manera particular, aunque no exclusiva, en Londres. Los compositores ingleses tuvieron poco éxito en la ópera seria, sin embargo, a partir del éxito fenomenal de The Beggar’ s Opera de John Gay, con música adaptada por J. C. Pepusch( 1728), explotaron muy bien la moda de la ópera cómica con diálogos hablados. Al principio fueron simples pastiches basados en baladas o música prestada( o ambas), pero Thomas Arne empezó a escribir óperas cómicas con música enteramente original y alcanzó un éxito notable con su ópera seria Artaxerxes( 1762); además, su oratorio Judith( 1761) fue uno de los pocos sucesores verdaderamente dignos de los de Handel. La canción nacional“ Rule, Britannia!”, de su masque Alfred( 1740), ha sido cantada desde entonces, aunque casi siempre modificada.
En los conciertos se mezclaban diferentes tipos de música, pero hacia finales del siglo XVIII predominaba la música orquestal. La moda de entonces por la música“ antigua” prefigura la tendencia inglesa posterior que se inclinó más por lo que ya había sido probado que por lo nuevo; sin embargo, la mayoría de los públicos seguían prefiriendo las propuestas de los nuevos virtuosos y su música original. En las provincias, los aficionados locales manejaron los conciertos, mientras las ejecuciones eran“ acartonadas” por profesionales. Fueron muy populares las sociedades de madrigalistas y los clubes de“ glee”. La música doméstica se volcó cada vez más en la música impresa dirigida al mercado de aficionados; hacia 1800 se había publicado una enorme cantidad de canciones y obras instrumentales de todo tipo.
En una época de relativo estancamiento, la Iglesia establecida se las ingenió para mantener un nivel decente en gran parte de su música; sin embargo, las necesidades de las parroquias rurales permitieron la publicación de un repertorio de música de compositores locales, parte del cual era técnicamente poco convencional pero casi siempre persuasivo en sus apropiadas soluciones a los problemas compositivos. Entre la gran cantidad de escritos musicales notables, destacan Histories de John Hawkins( 1776) y Charles Burney( 1776- 1789) por su cuidada y amplia erudición.
En los albores del siglo XIX se continuaron las tradiciones del siglo precedente; la música impresa siguió en aumento y se mantuvo una tendencia por la trivialidad en, por ejemplo, gran cantidad de música para teatro, canciones impresas y música popular para piano. No obstante, al mismo tiempo comenzó a emerger una actividad de mayor seriedad. La fundación de la Philharmonic Society en 1813 ayudó a engrosar el prestigio de la música orquestal, al tiempo que los londinenses pudieron disfrutar más que nunca de un rango más amplio de la ópera extranjera. Thomas Attwood amplió el rango expresivo de la música y el canto sacro, mientras que William Crotch, verdadero erudito, escribió compulsivamente música orquestal y vocal, además de contribuir espléndidamente a la divulgación del conocimiento musical con sus conferencias y su publicación Specimens of Various Styles of Music( 1808).
5. La Inglaterra de Victoria y Eduardo Uno de los impedimentos para el reconocimiento internacional de la música inglesa en esta época fue la vieja carencia de un sistema de educación musical verdaderamente competitivo. Fuera de la Iglesia, el noviciado era la norma y la Royal Academy of Music( fundada en 1822) originalmente sólo aceptaba menores de edad. El público musical inglés comenzó a apreciar cada vez más a los compositores e intérpretes europeos, en detrimento de aquellos nacidos y cultivados en Inglaterra; esas primeras figuras, como los pianistas y compositores Clementi y Cramer, fueron seguidos en la estima del público por Thalberg y Moscheles, y más tarde por Clara Schumann con Joachim, el violinista más popular, y Michael Costa, junto con August Manns y Hans Richter, los directores predilectos. Mendelsshon no solamente se convirtió en un compositor popular sino que además