Teoría Diccionario Oxford De La Música A - K | Page 762

767 Inglaterra
el reinado de Jacobo I se considera tan floreciente como la etapa final del reinado de Isabel, conocida como la Edad de Oro. El extraordinariamente imaginativo William Lawes se benefició del patrocinio real de Carlos I, de mente abierta para la música, quien ya había gozado de su música privada cuando se convirtió en príncipe de Gales. La masque floreció en ambos reinados, pero el sello distintivo del periodo es la música de cámara de Lawes y John Jenkins. La canción para voz sola también entró en un nuevo territorio con el elocuente lenguaje afectivo de Nicholas Lanier( el primer Master of the King’ s Music) y Henry Lawes, hermano mayor de William.
Tanto la música sacra como la secular sufrieron con la Guerra Civil y los subsecuentes interregnos. El carácter distintivo de la Iglesia de Inglaterra fue destruido, mientras que el retiro del patrocinio real limitó severamente las oportunidades para los compositores de música secular en todas sus formas. A partir de ese momento, mucho dependió del patrocinio privado, al mismo tiempo que las reuniones musicales privadas( por ejemplo en Oxford) desempeñaron un papel importante y condujeron eventualmente a la consolidación de los conciertos públicos más formales. Incluso una ópera del mismo tipo( The Siege of Rhodes de William Davenant, musicalizada por varios compositores) se representó en casas privadas.
4. De 1660 al ascenso de la reina Victoria La restauración de la monarquía trajo consigo la reasunción del culto anglicano y sus tradiciones musicales. Carlos II estableció una gran Chapel Royal completa con una banda de“ violins”( es decir, cuerdas), emulando a la orquesta de la capilla de Luis XIV. La música catedralicia fue reestablecida en la abadía de Westminster y en la Catedral de St Paul, asimismo, se revivió la música de corte. Henry Cooke pasó a ser Master of the Choristers de la Chapel Royal y dio preparación a una nueva generación de niños cantores entre los que estaban John Blow y Henry Purcell. Algunos músicos extranjeros, como Louis Grabu y Giovanni Battista Draghi, se asentaron en Inglaterra por un tiempo; también fue importada música del extranjero y algunas veces se publicó en Inglaterra, mientras jóvenes músicos como Pelham Humfrey eran enviados a estudiar al extranjero. El mismo Cooke, Matthew Locke, Humfrey, Blow, Purcell y muchos otros de sus contemporáneos, compusieron anthems con acompañamiento orquestal para la Chapel Royal. Sin embargo, todos ellos también escribieron música sacra más reflexiva, a veces más bien arcaica y después del reinado de Jacobo II, bajo el puritano y parsimonioso Guillermo III, la capilla dejó de ser un centro para la elaboración de adaptaciones musicales, aunque continuó empleando a los mejores compositores ingleses. A partir de ese momento, la música espectacular de iglesia se reservó para ocasiones especiales.
La emancipación de los teatros pudo haber presenciado el establecimiento de la ópera en Londres, pero cuando se representaron las óperas de Grabu y Cambert en 1674, los ingleses no se adaptaron realmente a la“ verdadera” ópera. Los primeros ejemplos de ópera inglesa de mérito artístico, Venus and Adonis de Blow y Dido and Aeneas de Purcell, se escribieron para eventos privados en la década de 1680. El público prefería ver las representaciones teatrales habladas, a menudo con una cantidad importante de música y a veces sostenidas por elaboradas masques para crear un género conocido como“ ópera dramática” o“ semiópera”. En esta época la masque podía ser, de hecho, una acción dramática dicha en música – una verdadera ópera en miniatura – y a menudo estas piezas se insertaban en obras de teatro o se añadían al final de una noche de espectáculo. La misma Dido fue revivida en 1700 como una serie de masques para ser ejecutadas entre los actos de Measure for Measure de Shakespeare.
Los conciertos públicos comenzaron de manera bastante modesta y, en tanto que algunas familias continuaron sosteniendo a músicos profesionales, el énfasis se mudó hacia las sociedades empresariales, creando una división entre el público profesional y el aficionado privado, dependiendo este último cada vez más de la música publicada por grandes nombres. Algunos músicos extranjeros fueron muy admirados, como el violinista italiano Nicola Matteis, al tiempo que los conciertos de Corelli fueron inmensamente populares a su llegada a Inglaterra. Para 1700, el estilo francés, favorecido por Carlos II, había cedido por mucho terreno al italiano, el cual sentó las bases para el desarrollo musical del siglo XVIII.
A pesar de no haber sido de ningún modo el primer extranjero en establecerse en Inglaterra, la llegada de Handel a principios del siglo XVIII alteró decididamente el equilibrio del poder entre los compositores nativos y los europeos. Su natural superioridad técnica tomó por asalto a la ciudad con su ópera Rinaldo( producida en la temporada de 1710-1711, a pesar de estar basada fundamentalmente en su música más antigua); rápidamente fue favorecido por la reina Ana y logró