Teoría Diccionario Oxford De La Música A - K | Page 743

impresión y publicación de música 748
mente, se pulen las áreas corregidas y se martilla suavemente la superficie hasta dejarla plana y tersa para proceder a grabar las correcciones. Cuando las correcciones son demasiadas, generalmente se requiere una nueva plancha. Aun cuando a comienzos de 1800 una cantidad considerable de música se imprimía directamente con la plancha de peltre, posteriormente se acostumbró transportar una prueba de la plancha grabada a una piedra litográfica para su impresión final.
( d) Litografía y procesos fotográficos relacionados: Alois Senefelder( 1771-1834) experimentó con un método revolucionario de impresión que con el tiempo se denominó * litografía. En la búsqueda de un método más económico que el grabado en cobre para difundir sus propias obras teatrales, descubrió que usando una tinta especial hecha de cera, jabón y negro de lámpara para escribir en una piedra pulida de las canteras de Solnhofen, podía obtener una nítida impresión. Las áreas libres de la superficie eran talladas para removerlas, lo que hacía de éste un método parecido al grabado en madera.
Experimentos posteriores basados en el principio de repulsión recíproca entre la grasa y el agua, le sirvieron para desarrollar el verdadero proceso litográfico. Para 1825, Senefelder usaba planchas metálicas en lugar de piedras, proceso conocido como“ transferencia litográfica” que se difundió rápidamente por toda Europa. Era el método más eficiente, rápido y barato de impresión musical y fue adoptado por los principales editores de la época, como Schott en Mainz, Breitkopf en Leipzig y Ricordi en Milán. Bajo distintas formas, el método sigue en uso en la actualidad.
La música litografiada carece de la mordida de la técnica del grabado y tiene una marcada tendencia a la suavidad, en especial en los bordes; sin embargo, si la prensa se mantiene bien entintada puede obtenerse una imagen muy nítida. Este proceso ofrece libertad y variedad para las ilustraciones, admitiendo un rango de colores sutiles e impactantes que los editores de canciones populares del siglo XIX supieron explotar brillantemente. Ofrecía también a los compositores un método conveniente para la publicación de sus obras. En 1845 Wagner escribió las 450 páginas de la partitura completa de Tannhäuser en el papel de transferencia litográfica que se usa para transportarlo directamente a la piedra.
El nuevo método litográfico no desplazó las técnicas de grabado y de impresión con tipos movibles. Pasado el furor por la novedad, el proceso simplemente se sumó a los otros dos métodos de impresión. En combinación con métodos fotográficos, la litografía sigue siendo parte esencial de gran parte de la impresión de música comercial. La música puede escribirse de izquierda a derecha en el papel de transferencia litográfica para su transporte directo o bien en papel fotográfico normal para transportar la imagen a la piedra o a una plancha de zinc para su impresión, el método más común en la actualidad. El proceso litográfico permite perforar, sacar pruebas, transportar e imprimir enormes cantidades de material musical; se usa ampliamente en toda Europa y se describe en infinidad de manuales.
Un proceso gráfico similar basado en la técnica original del esténcil fue inventado y desarrollado en 1919 por los hermanos Harold y Stanley Smith. En este proceso denominado“ Halstan” y usado por la compañía Halstan de Amersham en Inglaterra, un músico se encarga de trazar bosquejos detallados que posteriormente son reproducidos a mayor escala por técnicos con instrumentos de dibujo( pantógrafos) y esténciles. La nítida ampliación se reduce fotográficamente y se imprime en una plancha litográfica de zinc. La compañía Halstan ha producido sobresalientes trabajos para muchos editores de música como Faber Music y Oxford University Press.
( e) Desarrollos recientes: A lo largo de la segunda mitad del siglo XX las técnicas de transporte en seco fueron usadas ampliamente por diseñadores, estudiantes y el público en general; predominaron marcas comerciales como Letraset y Notaset, entre otras. Los signos musicales de las plantillas se transportaban directamente al papel frotando el signo por la cara opuesta de la plantilla; en caso necesario, se podía retocar la imagen con tinta. Aunque práctico, este proceso resultaba relativamente lento y fue desplazado rápidamente por programas computarizados de notación musical como Score, Notator, Finale y, en particular, Sibelius.
A lo largo del siglo XIX se hicieron grandes esfuerzos para desarrollar una máquina de escribir con tipos de notación musical. Una patente francesa registrada en 1833 demuestra el potencial que algunos veían en este tipo de máquinas. A pesar de la gran cantidad de máquinas inventadas en el siglo XIX, sólo algunas lograron establecerse, destacando el modelo Lily Pavey, comercializado por la Imperial Typewriter Co. de Inglaterra, el modelo de Robert H. Katon fabricado en San Francisco y las máquinas patentadas por Armando Dal Molin y Cecil Effinger, que adquirieron reconocimiento internacional. Dal Molin desarrolló posteriormente un sistema computarizado denominado Musicomp, que fue