Checa, República 426
tribución de los músicos municipales a los servicios religiosos se registró desde 1448 y parece haber continuado sustancialmente.
A pesar de la continuidad debida a una línea de distinguidos organistas en la catedral, los más importantes avances musicales en Bratislava en el siglo XVII parecen estar basados en la Iglesia protestante, que floreció brevemente entre 1635 y 1673, para culminar en el trabajo de Samuel Friedrich Capricornus( 1628-1665) y su sucesor Johann Kusser( fl 1659-1674). Además de producir sus propias obras en el estilo concertato, la comunidad luterana poseía un gran número de instrumentos de acompañamiento y ejecutaba composiciones que iban desde Praetorius y Schütz hasta Viadana y Carissimi. De orientación luterana similar fue el principal exponente de la composición sacra provincial, Ján Šimbracký( fl 1635- 1648), organista de Ľubica y Spišské Podhradie. La música sacra autóctona del XVIII variaba de la pastorela( que reflejaba la simplicidad de su contraparte bohemia) al trabajo italianizante más sofisticado de J. P. Roškovšký( 1734-1789) y F. X. Budinský. Los himnos congregacionales también jugaron un papel importante en la preservación de la lengua vernácula en la música. El elemento nativo está presente en algunas de las colecciones de música para teclado de los siglos XVII y XVIII en sencillos arreglos y armonizaciones, aunque predominan las suites de danzas extranjeras.
Aunque las figuras locales sobresalientes eran escasas, Bratislava se vanagloriaba de tener una cultura musical de cierta sofisticación y parece haber estado en el itinerario de concertistas viajeros, incluyendo Mozart y Beethoven, y más tarde Liszt y Brahms. El austriaco Anton Zimmermann( c. 1741-1781) hizo mucho para mejorar los niveles de interpretación de la orquesta del arzobispo Josef Batthyany, y el compositor Franz Rigler( 1747 o 1748-1796) fue importante en la estimulación de la vida musical de la ciudad, en calidad tanto de maestro como de teórico. Como Tomášek en Praga, Henrik Kelin( 1756-1832) ofreció un punto focal para los músicos de Bratislava a principios del siglo XIX.
A diferencia de la de Bohemia en el siglo XIX, la ópera en Eslovaquia no llegó a ser identificada con el surgimiento de un movimiento nacional. La ópera en el siglo XVII había estado confinada a las representaciones realizadas durante las visitas de la corte imperial por su propia compañía, y en los siglos XVIII y XIX consistió en obras italianas y( más tarde) alemanas y húngaras. Las representaciones de óperas en eslovaco se volvieron un acontecimiento regular sólo después de la fundación de la sociedad de la Ópera Nacional Eslovaca en Bratislava en 1919. En general, el nacionalismo musical en Eslovaquia permaneció menos desarrollado que en Bohemia y Moravia en el siglo XIX; como la actividad musical estaba menos centralizada, con fuertes inclinaciones húngaras, no emergió una voz eslovaca claramente definida sino hasta bastante tarde, y a pesar del trabajo anterior de hombres como Viliam Figuš( 1875-1937), Mikuláš Schneider-Trnasvký( 1881-1958) y Ján Bella( 1843-1936) en la recolección de canciones folclóricas y la adaptación de textos, el verdadero florecimiento del nacionalismo eslovaco ocurrió sólo después de la fundación de Checoslovaquia en 1918.
5. Checoslovaquia a partir de 1918 Las tradiciones del nacionalismo del siglo XIX terminaron efectivamente con la muerte de Novák, alumno de Dvořák, en 1949, y la de su amigo Foerster en 1951, aunque durante las décadas de 1920 y 1930, compositores como Jeremiáš, Otakar Zich( 1879-1934), Ladislav Vycpálek( 1882-1969) y más tarde Boleslav Vomáčka( 1887-1965) siguieron componiendo en lo que había llegado a ser considerado el estilo clásico de influencia folclórica. La generación más joven de compositores en Praga se inclinaba por los experimentos que iban desde las composiciones microtonales de Alois Hába hasta el neoclasicismo parisino de Iša Krejčí( 1904-1968) y Martinů. También había un interés en el * realismo socialista, evidente desde antes de la guerra, y manifestado de la forma más memorable en la obra del pianista y compositor Erwin Schulhoff( 1894-1942). En Moravia, Janáček siguió siendo la figura dominante pero tuvo pocos sucesores, debido a su estilo altamente personal. Pavel Haas amalgamó una variedad de influencias, incluyendo la de Janáček, en un lenguaje musical efectivo, como también lo hizo Milan Harašta( 1919-1946).
Después de 1918 la vida musical eslovaca inició un desarrollo sostenido, impulsado por la inauguración de una Escuela Eslovaca de Música en 1919 y una Ópera Nacional( 1920), y después de la segunda Guerra Mundial, la fundación de la Escuela Superior de Artes Musicales( 1949) y la Filarmónica Eslovaca( 1949). Los compositores eslovacos más importantes a partir de la primera Guerra Mundial – Ján Cikker, Alexander Moyzes y Eugen Suchoň – estudiaron en Praga, pero cada uno mostró un manejo individual de técnicas impresionistas y atonales en combinación con elementos nacionales. Entre los compositores más jóvenes ha habido la