Checa, República 424
por una cátedra en lengua y literatura checa en la Universidad Carlos. El trabajo de Dobrovský y Jungmann en lingüística y gramática fue vital para fomentar el interés en el idioma, que había sufrido un largo periodo de negligencia académica. En 1830, Josef Wenzig( 1807- 1876) publicó una traducción alemana de canciones folclóricas checas como contraparte a * Des Knaben Wunderhorn( 1806-1808); fue seguida en 1835 por las canciones folclóricas moravas en lengua vernácula de František Sušil y una colección formativa de Karel Erben en 1842. En el XVIII se conocieron extensas adaptaciones en checo, pero la participación de los compositores no fue generalizada. Las * pastorelas fueron una rica fuente de adaptaciones en checo y utilizaban la canción folclórica; éstas eran interpolaciones en la liturgia de Navidad( en ocasiones reemplazando al latín por completo) en una vena pastoral.
Hacia finales del XVIII se utilizaron traducciones de óperas, pero no apareció una colección de obras de repertorio sino hasta las primeras décadas del siglo XIX. Dráteník( El Calderero, 1826), un Singspiel de František Škroup, tuvo un éxito local y puede considerarse con justicia como la primera ópera checa con cierta sustancia. El mayor ímpetu individual para la creación de una ópera nacional llegó con la apertura del Teatro Provisional en 1862 para la producción de obras teatrales y óperas exclusivamente en checo. El poder austriaco había sido fundamentalmente debilitado al final de la década de 1850 y con el prospecto de un genuino impulso nacional, la respuesta de la población de habla checa en Praga a la solicitud de suscripciones, fue favorable. Sin embargo, aparte de la obra de Škroup no existían óperas checas listas para la apertura del teatro y el repertorio consistió principalmente en traducciones de óperas francesas, italianas, románticas alemanas, y de Mozart.
Las cosas mejoraron con las obras de František Skuherský( 1830-1892), Vilém Blodek, Karel Šebor, Karel Bendl y Josef Richard Rozkošný( 1833-1913), pero las ocho óperas de Smetana se convirtieron en la auténtica columna vertebral del repertorio. Durante las décadas de 1870 y 1890, las óperas de Dvořák, Fibich y Karel Kovařovic en la generación más joven, expandieron la presencia de obras checas en las representaciones del Teatro Provisional, que se convirtió en el más grande Teatro Nacional en 1881( reconstruido en 1883). Las óperas favorecían los temas de inspiración folclórica o los temas histórico-patrióticos. Esta tendencia continuó hasta el siglo XX, pero las obras de Rozkošný y los compositores más jóvenes J. B. Foerster y Celanský( 1870-1931) indican tendencias veristas, llevadas al siglo XX de manera notable por Janáček. La ópera siguió siendo fundamental para el movimiento nacional y fue cultivada con asiduidad por una amplia variedad de compositores; pero otro género teatral que también contó con la atención de los músicos fue el melodrama, cuyo ejemplo más notable fue el ciclo Hippodamie( 1888-1891) de Fibich.
La música checa para piano del siglo XIX muestra una afinidad por las formas breves, iniciada por Tomášek y Voríšek en sus églogas e impromptus. Smetana, Dvořák y Fibich en su singular Diario de piano, cultivaron la miniatura, expandiendo sus marcos de referencia al componer piezas basadas en formas nacionales de danza. La sinfonía tuvo mejor suerte a través de las contribuciones distintivas de Voríšek, Kittl, Smetana, Fibich y Foerster, aunque las obras más maduras de Dvořák en esta forma fueron las más consistentes y tuvieron el mayor impacto internacional. Con Má vlast( 1874-1879) Smetana produjo los que se pueden considerar entre los poemas sinfónicos más nacionales del siglo XIX, y el interés checo por la forma continuó en el siglo XX con obras de Novák y Suk. La música de cámara tomó un giro idiosincrásico en el Trío en sol menor y los dos cuartetos de cuerda de Smetana, aunque estas obras se equilibraron con las obras de orientación más clásica de Dvořák, quien hizo la contribución checa más sustancial al medio. Como en la ópera, la introducción de elementos del folclor en obras instrumentales se convirtió en un rasgo regular, si no es que ubicuo, en esta época.
En común con otras capitales europeas, el siglo XIX vio el surgimiento de instituciones musicales. El Conservatorio de Praga fue fundado en 1811, la Escuela de Órgano de Praga en 1830. Se amalgamaron en 1890 y Dvořák fue contratado para enseñar composición. La universidad ofrecía cursos de música en checo a cargo del influyente crítico y teórico de la estética Otakar Hostinský( 1847-1910) y en alemán por A. W. Ambros. En las provincias, las sociedades corales reflejaban intereses musicales más organizados y, hacia finales del siglo, Bohuslav Jeremiáš( 1859-1918) fundó el Conservatorio de Bohemia del Sur. En Praga se fundó una Sociedad Artística Checa( Umělecká Beseda) en 1863, seguida de una editoral( Hudební Matice) en 1871. Las páginas del más importante periódico musical, Dalibor, dan amplia evidencia de la vitalidad de la actividad musical en Bohemia y Moravia durante el periodo del resurgimiento nacional.