423 Checa, República
nente de su presencia ya que, como la corte, por lo general estaban en Viena. Las pobres expectativas de empleo y los altos impuestos hicieron que poco después de 1620 hubiera un constante flujo de intérpretes y compositores hacia las cortes y las capitales de Europa. Hacia el XVIII, el éxodo estaba en plena fruición, dando lugar al comentario de Burney de que Bohemia era el“ Conservatorio de Europa”.
La Missa concertata de Jakub Rybnický( c. 1600-1639) es indicio de un creciente aprecio por el estilo concertato, como lo son las obras sacras más desarrolladas de Adam Michna( c. 1600-1676), educado por los jesuitas, aunque son de mayor interés sus idiosincrásicas adaptaciones de paráfrasis de himnos y salmos, Loutna česká( 1653), para solistas, cuerdas y órgano. En Moravia, las cuatro últimas décadas del siglo XVII atestiguaron un notable florecimiento de talentos. El establecimiento musical sostenido por el príncipe-obispo Karl Lichtenstein- Kastelcorn en Kroměříž superó a capillas más antiguas y contemporáneas de Bohemia y Moravia con compositores de la estatura de Schmelzer, Poglietti y Bertali escribiendo para su gran dotación de músicos. El primer Kapellmeister fue Biber, sucedido por el moravo Pavel Vejvanovský, cuyas composiciones para cuerdas y trompetas muestran un uso individual de los instrumentos y un empleo característico de elementos folclóricos.
En el XVIII hubo un aumento en las representaciones de ópera, aunque las obras sobre temas checos fueron la excepción: La Libussa( Praga, 1703) de Bartolomeo Bernardi fue una de las primeras. Las producciones realizadas en Praga, cuando eran para la corte imperial, se ajustaban a sus gustos italianos: la oferta operística comprendía obras de Fux, Bioni, Pollarolo, Porta, Albinoni, Vivaldi y Gluck. La ópera italiana del conde Sporck( 1662-1738) fue la primera compañía permanente en Praga, y en 1783 el conde Nostitz( 1725-1794) abrió la primera casa genuina de ópera con una compañía residente. Pasquale Bondini(? 1737-1789), director de la compañía, y los Estados Bohemios que más tarde administraron el teatro, encargaron respectivamente el Don Giovanni( 1787) y La clemenza di Tito( 1791) de Mozart.
Aunque la tradición de una educación de excelencia se mantuvo hasta el XVIII – Gluck, Johann Stamitz y Zelenka, entre otros, estudiaron en el Clementinum de Praga – pocos de los músicos que aprendieron su oficio en Bohemia se quedaron a trabajar ahí. Entre los que permanecieron, los músicos de iglesia Bohuslav Matěj Černohorský y František Brixi fueron los más exitosos, y este último le dio un acento distintivo a la música vernácula vienesa. Más tarde en el siglo, F. X. Dušek( admirado tanto por la originalidad de sus sonatas para piano como por la hospitalidad que le ofreció a Mozart) y Tomášek fueron importantes al proporcionar un centro para la vida musical. Los conciertos instrumentales a principios y mediados del XVIII habían tendido a ser tan de temporada como las visitas de la nobleza, pero para finales del siglo, los virtuosos itinerantes – entre ellos Mozart, Stadler y Beethoven – ya encontraban públicos preparados y conocedores.
Las cortes de Europa fueron las principales beneficiarias del sistema educativo de Bohemia y Moravia, y hacia finales del XVIII casi no había orquesta sin uno o más músicos checos. Jan Dismas Zelenka, quien trabajó principalmente en la corte de Dresde, aunque su festivo Melodrama de Sancto Wenceslao( 1723) fue una de las pocas representaciones operísticas nativas ofrecidas en Praga en este periodo, fue de los primeros en partir. Sin embargo, Josef Mysliveček, el mayor talento operístico, tuvo la mayoría de sus éxitos en Italia y Austria. Johann Stamitz en Mannheim, Franz y Georg Benda en las cortes de Potsdam y Gotha, y más tarde Antoine Reicha en París produjeron obras importantes y originales, pero por mucho el mayor centro de atracción fue Viena. František Tu ° ma y Josef Antonín Štěpán trabajaron para la familia real y Adalbert Gyrowetz se convirtió en director del teatro de la corte en 1804. Leopold Kozeluch y Franz Krommer detentaron sucesivamente los puestos de Kammer Kapellmeister y Hofmusik Kompositor para el emperador, y J. B. Vanhal y Paul Wranitzky siguieron vidas profesionales independientes como maestros y ejecutantes; este último también organizó gran parte de la vida de concierto en Viena.
3. Bohemia y Moravia: romanticismo y nacionalismo El rasgo principal de la vida artística entre la comunidad de habla checa en el siglo XIX fue el desarrollo de una identidad nacional. Fomentado por la influencia liberal de la Ilustración, surgió un interés por la cultura checa. Después de casi dos siglos de dominio político austriaco se inició un proceso de recuperación. El trabajo de M. A. Voight( 1733-1787) hizo mucho por fomentar el entusiasmo hacia la antigua música sacra checa y en 1815 Bohumir Dlabač( G. J. Dlabačz, 1758-1820) publicó su Allgemeines historisches Künstler-Lexikon, la primera consideración sistemática de la historia cultural checa. El año 1784 había visto la fundación de la Real Academia Bohemia de Ciencias, seguida en 1791