399 crítica musical
la segunda mitad del siglo XIX en la prensa vienesa contra la noción romántica de la música como un vehículo para la transmisión de contenidos poéticos o extramusicales ocultos. Su crítica, aunque a veces dura en exceso, muestra sin embargo una profunda inteligencia musical y un agudo ingenio. Esta última cualidad, así como un lenguaje en ocasiones fuerte e incluso abusivo, caracteriza la crítica musical de Bernard Shaw, quien escribió reseñas en forma regular durante el periodo 1888-1894.
Durante todo el siglo, los compositores realizaron una contribución especialmente importante a la crítica; Schumann, Liszt, Berlioz y Wagner se distinguieron de modo particular en este doble papel. En Bohemia, Rusia y Hungría, varios compositores estuvieron activos como críticos y propagandistas de un estilo nacional en la música( Smetana en Praga, Cui y Serov en San Petersburgo, Chaikovski en Moscú y Mihály Mosonyi en Budapest).
La disciplina de la * musicología, que surgió más o menos en esta época, no era simplemente una historia de la música bajo un nombre diferente, sino una actividad intelectual ocupada con una compleja serie de temas que iban desde la acústica hasta la estética. La crítica musicológica era distinta de la actividad de instruir al lego en el arte de disfrutar la música, y llegó a tener una profundidad académica que la crítica periodística, por su propia naturaleza, no podía tener. El estudio sobre Giovanni Gabrieli( 1834) de Carl von Winterfeld abrió un nuevo panorama a un público cuyo conocimiento de la música no se remontaba más atrás de algunas obras de Bach y Handel. Se escribieron importantes estudios sobre Mozart( Otto Jahn, 1856), Beethoven( Wilhelm von Lenz, 1855-1860 y A. W. Thayer, 1866-1879) y Bach( Philipp Spitta, 1873-1880). Friedrich Chrysander y especialmente Spitta, fueron pioneros en el agotador pero valioso proceso de establecer un texto musical correcto en el que las convenciones del pasado se le explicarían al intérprete moderno. A. B. Marx(? 1795-1866) y Hugo Riemann( 1849-1919) lograron una amplitud enciclopédica combinando los estudios históricos y teóricos con la crítica.
3. El siglo XX: divisiones y escuelas Las innovaciones en el lenguaje musical del siglo XX causaron una profunda división entre los críticos. En las décadas de 1920 y 1930, algunos críticos establecidos y respetados se sintieron incapaces de aceptar la creciente exigencia a la capacidad de audición y concentración que requería la música de Stravinski, Schoenberg, Hindemith y Bartók, y los periódicos para los que escribían se volvieron vehículo para una crítica decididamente conservadora que afirmaba ser la expresión de la auténtica opinión pública. Los más ilustrados entre ellos tuvieron que retirarse con frecuencia al territorio de las revistas creadas especialmente para promover la causa de la nueva música( tales como Musikblätter des Anbruch, publicada en Viena, 1919-1937).
Varios críticos han realizado contribuciones significativas tanto como cronistas en periódicos, como autores de estudios críticos duraderos. Ejemplos notables han sido Ernest Newman, Alfred Einstein, Roman Vlad, Massimo Mila y Adolfo Salazar. Para algunos de ellos, la crítica era la aplicación práctica de la teoría estética y filosófica. Así, las especulaciones de Henri Bergson sobre la naturaleza del tiempo y la conciencia tuvieron un eco en el trabajo de varios críticos franceses, y las ideas de Benedetto Croce sobre la intuición y la expresión influyeron en los escritos de Massimo Mila, mientras que las ideas de Theodor W. Adorno se formaron sobre los ricos cimientos de la filosofía alemana, incluyendo el pensamiento de Hegel, Marx y Nietzsche. Inicialmente, los críticos en el mundo angloparlante mostraron poco o ningún interés en la relación entre la teoría estética y la crítica, prefiriendo un enfoque más pragmático. La situación cambió en la segunda mitad del siglo XX con la actividad de, entre otros, Deryck Cooke en Inglaterra y Charles Rosen en los Estados Unidos.
4. El papel de los críticos y la crítica La complejidad creciente de la música nueva, con veloces cambios en su orientación estilística, ha hecho más difícil la tarea de los críticos, y la naturaleza de la crítica y la reseña se ha vuelto más compleja, pero esencialmente no muy diferente de la de sus predecesores, algunos de los cuales también atestiguaron profundos cambios estilísticos en su tiempo. Entre los críticos ha habido una tendencia creciente a especializarse en campos distintos tales como la música antigua, la ópera o la música de vanguardia. Sin embargo, la esencia de su tarea ha permanecido sin cambios. Los críticos, ya sea que escriban reseñas para periódicos, ensayos o extensas obras críticas, deben estar conscientes de su complejo papel como mediadores entre el compositor o el intérprete y el público. La reseña, si es sólo una descripción de las características externas obvias de una composición o el simple reporte de“ cómo fue estar ahí”, será superficial a menos que los argumentos del crítico