crítica musical 398
música. Debido a que es un arte no conceptual en el que la organización del material( es decir, el sonido) sigue una intrincada lógica interna, es difícil lograr la descripción de esta lógica en términos de un lenguaje conceptual. Nunca se ha formulado satisfactoriamente un proceso adecuado de“ traducción”; siempre que se intenta, tiende a contener gran cantidad de discusión técnica que lo hace accesible solamente a un público lector relativamente estrecho. A menudo se ha buscado una solución fácil mediante la descripción de los elementos más obvios de la composición o la descripción de su impacto en las emociones y en la imaginación del oyente.
Con frecuencia se menciona a la crítica de manera conjunta con la * estética, y de hecho en las primeras etapas del pensamiento occidental en la Grecia antigua es difícil distinguir entre una y otra. Sin embargo, una distinción práctica de utilidad es que la teoría estética se ocupa de la especulación general sobre la naturaleza del arte o una forma de arte, mientras que la crítica aplica algunas de las ideas establecidas en la estética a obras individuales. Otra distinción importante es que el concepto de valor no necesariamente figura de manera prominente en la investigación estética, mientras que ocupa una posición importante en el juicio crítico.
1. La historia temprana de la crítica musical; 2. El siglo XIX; 3. El siglo XX: divisiones y escuelas; 4. El papel de los críticos y la crítica.
1. La historia temprana de la crítica musical Las muestras más antiguas de la crítica musical no son más que pasajes aislados de obras mayores que con frecuencia expresan censura o comentarios de desaprobación. Así Platón, en las Leyes, condenaba las imitaciones naturalistas producidas por los intérpretes del aulos, mientras que el teórico de principios del siglo XIV, Johannes de Muris, objetaba el nuevo estilo de composición de motetes. En el siglo XV Johannes Tinctoris alabó, entre otros, a Dufay, Dunstaple, Binchois y Ockeghem, y en el siglo siguiente Heinrich Glarean( Dodecachordon, 1547) prestó atención a numerosas obras individuales del pasado, no sólo discutiendo sus características técnicas, sino con frecuencia alabando en un lenguaje no técnico aquellas a las que aprobaba.
Al inicio del siglo XVII, las innovaciones estilísticas provocaron una intensa controversia y ocasionaron que muchos compositores defendieran su estilo a través de la palabra escrita, como por ejemplo los prefacios a Le nuove musiche( 1602) de Caccini, el quinto libro de madrigales( 1605) y los Madrigali guerrieri et amorosi( 1638) de Monteverdi. Este patrón, en el que los compositores asumían el doble rol de creador y polemista, ha persistido hasta nuestros días.
En el siglo XVIII, la música empezó a ser vista como una forma de arte con implicaciones sociales y no sólo como una habilidad técnica para los iniciados. Así como la ópera en París fue el centro de la vida musical en Francia, la mayor parte de la actividad polémica – particularmente por los enciclopedistas – se desarrolló alrededor de ella( véase BOUFFONS, QUERELLE DES; FRAN- CIA, 4; ÓPERA, 6). Varias opiniones sobre los méritos de los estilos italiano y francés( la llamada Querelle des * Bouffons) surgieron de las plumas de los hombres de letras de aquel tiempo, algunos de los cuales poseían escaso conocimiento musical y consideraban la ópera como un fenómeno social más que artístico. En Alemania, surgieron los periódicos musicales especializados como un nuevo género y el medio preferido para la opinión crítica. Inglaterra no tenía ni los periódicos de Alemania ni el poderoso enfoque de la vida musical de Francia, y los escritos críticos eran obra de practicantes dedicados, tales como el Essay on Musical Expression( Ensayo sobre la expresión musical, 1752) de Charles Avison o de eruditos como Burney y Hawkins, quienes se impusieron la tarea de escribir historias completas de la música.
2. El siglo XIX La tradición alemana de los periódicos musicales continuó; poco después de su fundación en 1834, el Neue Zeitschrift für Musik de Schumann se estableció como uno de los vehículos más influyentes para la opinión musical. La Revue musicale, fundada en 1827, se combinó en 1834 con la Gazette musicale de Paris para formar la Revue et gazette musicale de Paris. Los periódicos ingleses que sobrevivieron poco más de unos cuantos números incluyeron The Quarterly Musical Magazine( 1818-1828), The Harmonicon( 1823-1833) y The Musical World( 1836-1891). Fueron seguidos en 1844 por un periódico que, después de varios cambios de nombre, sigue prosperando como The Musical Times.
Las revistas publicaban ensayos que siguen siendo parte importante de la historia cultural del siglo XIX, mientras que numerosos diarios ofrecían columnas regulares a colaboradores cuya tarea era describir los conciertos como eventos sociales y evaluar la interpretación de la música. Un distinguido representante de la crítica periodística, Eduard Hanslick, luchó durante