DESAFÍOS ANTILAVADO
que está claro es que probablemente alguien,
o algún grupo de individuos, está recibiendo
US$100.000 en efectivo.
A la vez que simultáneamente traza el perfil
del cliente A, también realiza algo más importante, analiza las transacciones de su cuenta.
Un mes después de haber abierto la cuenta,
el cliente A deposita tres cheques durante
un período de dos semanas de US$35.000
cada uno. Los cheques son de tres individuos
(aparentemente no relacionados) de la zona
geográfica de su banco y que pertenecen al
mismo grupo étnico de su cliente. La cuenta
luego permaneció inactiva durante varios
meses hasta la primera extracción en efectivo. Transcurren cinco días, con un fin de
semana en el medio, y antes de que siquiera
empiece un reporte de operación sospechosa
(ROS), el cliente A deposita dos cheques de
dos individuos (aparentemente no relacionados) que viven en el otro extremo del país
— del mismo grupo étnico — de US$52.500
cada uno. Pareciera que el cliente A (y/o sus
cómplices) acaba de obtener una ganancia
de US$5.000 en cinco días. Al día siguiente se
presenta el ROS.
Se repite la actuación
Si usted ha estado en cualquier profesión
el tiempo suficiente, su mente se vuelve
como una computadora, registra rápidamente todas las posibilidades de lo que puede
estar ocurriendo en una determinada situación, junto con (en esta profesión) una
enorme cantidad de teorías nefastas. El
cliente A parece estar actuando como un
broker o como un testaferro de las partes
involucradas por determinadas razones o
una combinación de posibles razones. Sean
legítimas o no, las partes pueden no confiar
en otro o pueden no desear ser vistas juntas.
Puede que se trate de algún tipo de transacción de Hawala. O incluso mejor, puede
ser que hayan encontrado al inocentón
perfecto en el cliente A. Cualquiera sea el
caso, si bien puede que se trate de monedas
raras, lo que exactamente está siendo
comercializado es otra cosa. También es
seguro concluir que la posibilidad de que
ocurran algunas ramificaciones impositivas
es mínima o ninguna, como lo es la posibilidad de que uno o más delitos económicos
o físicos estén siendo cometidos.
Transcurrida una semana desde la remisión
del ROS, el gerente de la sucursal llama
para avisarle que el cliente A ha solicitado
otra extracción de dinero en efectivo, esta
vez por US$75.000. Dos días después tiene
el efectivo y seis días después de ello, con
un fin de semana en el medio, deposita un
cheque de US$80.000 de un solo individuo
ubicado en otra parte del país — perteneciente al mismo grupo étnico. Esta vez, la
ganancia de US$5.000 requirió un día más
para ser obtenida.
personas que tienen más trato con la gente
que aquellos que trabajan en la oficina de
soporte, a menudo ofreciendo un oído
comprensivo sino algo más. El gerente le
indica al cliente A que vaya al departamento
LSB, avisándole a dicho sector cuando el
cliente se retira de la sucursal.
Yendo al ataque
Cuando el cliente A llama, el profesional
LSB/ALD asignado al caso explica el
propósito de la carta y enfatiza que el cliente
A debe dar una explicación; dado que el
banco tiene información insuficiente para
hacer otra cosa que una determinación
amplia. El cliente reitera lo que dijo inicialmente al gerente de sucursal, pero su tono
destaca que no está convencido de lo que
está diciendo. Cuando se lo presiona para
que lo ponga por escrito hace una pregunta
curiosa, quiere saber si está involucrado el
gobierno, una pregunta que repite varias
veces durante la conversación. Con calma
usted le contesta cada vez que es el banco
el que está preguntando. La conversación
culmina con el cliente A diciendo cerrar su
cuenta, lo cual hace al día siguiente.
Después de evaluar todos los factores, usted
decide enviarle una carta al cliente solicitándole que explique sus acciones por escrito.
La decisión de bajo qué circunstancias se
requiere la carta es subjetiva, pero basta decir
que si las autoridades de control legal llegaran a participar, usted debería coordinarlo
con ellas. El avisar o hacer que se dé cuenta
siempre es un tema de preocupación, pero la
mayoría de los profesionales LSB/ALD son lo
suficientemente inteligentes como para saber
cuándo una carta puede ser perjudicial y las
presentaciones de ROS todavía son la orden
del día. Por el contrario, el cierre de una
cuenta es equivalente a avisarle (tipping-off),
por lo cual, porqué por lo menos no tratar de
obtener una explicación. Nadie quiere perder
una cuenta por una decisión basada en
hechos limitados, ni los departamentos LSB
quieren presentar ROSs eternamente.
Una carta del banco dirigida al cliente pidiéndole una explicación sobre sus actividades
generará una plétora de emociones y reacciones desde la comprensión y la cooperación
hasta el temor y el enojo. La respuesta puede
no ser una respuesta de ninguna manera,
análoga a un acuerdo legal sin admisión de
culpabilidad. El cliente omite responder,
pero cierra la cuenta o cesa su actividad. La
manera en que usted estructure la carta es
una decisión suya, pero la explicación de su
necesidad como institución financiera para
preguntar, si bien no es acus