DesAFÍos AntiLAVADo
hawaladar C en el mismo país le adeuda la
misma suma. C concilia con B con los fondos
sin ausentarse nunca del país B.
Deshonor entre ladrones
Aunque es bastante poco común ocasionalmente una de las partes en una transacción
de hawala sufrirá un fraude (la gente es gente,
no importa cuál sea la cultura). La víctima en
muchos casos es el hawaladar, dado que el
fraude por parte del agente podría llevar a
ramificaciones en el negocio. La gente en la
comunidad puede boicotear el negocio legítimo del hawaladar una vez que se divulga en
la calle que “Alguien fue estafado”. Pero un
cliente puede ser alguien a quien el agente
nunca vuelva ver; alguien que llegó por
referencia y por quien se respondió por la
confianza mutua asociada, pero alguien con
intenciones insidiosas desde el principio. El
fraude ocurre cuando el cliente entrega, y
el hawaladar acepta, algo que no sea dinero
en efectivo, como un cheque bancario, que
a su vez puede ser falsificado; o un cheque
personal, que resulta no teniendo fondos.
Dado que una de las ventajas del hawala es la
entrega inmediata, los fondos generalmente
fueron son mucho antes de que el hawaladar
se dé cuenta de que fue víctima de un fraude.
El fraude también puede ser cometido por
un hawaladar contra otro, cuando uno de
los agentes no realiza la conciliación con
el otro. Cualquiera sea el caso, la víctima,
sea el cliente o el agente, tiene muy pocos
recursos, porque, como se indicó anteriormente, raramente existe alguna evidencia
para ser admitida en el tribunal, relacionada
con la transacción en una disputa sin documentos. Para la parte perjudicada, ir a las
autoridades generalmente no es una opción
porque es fundamental informar que está
participando en el hawala. Por esas razones
es que la violencia física es una alternativa
bastante utilizada. Aquellos que participan en
el hawala por las razones que consideren legítimas o inofensivas, podrían terminar no solo
como la víctima de un delito, sino acusados
de un delito cuando busquen justicia.
Financiamiento del terrorismo y lavado
de dinero
Decir que el hawala es el socio silencioso
esencial del lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo es la descripción
insuficiente ALD de la década. La belleza del
hawala para aquellos que participan en él
para cometer mayores delitos es la naturaleza intrincada de las transacciones y la falta
de rastros en documentos. La conservación
de registros de un hawaladar generalmente
es un papel con nombres y/o números en
él que contienen las sumas adeudada o por
cobrar a otros hawaladares. Descifrar qué
significada todo eso es difícil sin que otro
corrobore la información. La información
que figure en el papel también puede estar en
código o en distintas monedas. Muchas veces
se utilizan las iniciales de las partes involucradas. Irónicamente, los registros como éste
decomisados durante años son casi la prueba
positiva de que un individuo participa en un
hawala. Algunos hawaladares simplemente
conservan los registros en su cabeza, como el
viejo tenedor de libros estadounidense.
Se cree que es relativamente pequeño el
porcentaje de transacciones en hawala que
están efectivamente vinculadas al financiamiento del terrorismo u otros delitos
mayores. La mayoría de los hawaladares
probablemente no sepa, o no le importe,
la naturaleza de la transacción, adoptando la política del “no pregunte, no diga”.
Depender del límite moral de un hawaladar
para proteger a la sociedad es simplemente
absurdo, solo uno de los muchos aspectos
perjudiciales del hawala — sin perjuicio de
que el agente mismo pueda ser un simpatizante terrorista o directamente participar
en terrorismo. Descubrir un hawaladar, sin
embargo, puede ser solo la punta para descubrir una célula dormida.
Señales de alerta de hawala
Las señales de alerta normales de lavado
de dinero se aplican al hawala. En su forma
más simple el hawaladar actu