Spanish ACAMS Today (Junio-Agosto 2011) Vol. 10 No. 3 | Page 15

DesAFÍos AntiLAVADo hawaladar C en el mismo país le adeuda la misma suma. C concilia con B con los fondos sin ausentarse nunca del país B. Deshonor entre ladrones Aunque es bastante poco común ocasionalmente una de las partes en una transacción de hawala sufrirá un fraude (la gente es gente, no importa cuál sea la cultura). La víctima en muchos casos es el hawaladar, dado que el fraude por parte del agente podría llevar a ramificaciones en el negocio. La gente en la comunidad puede boicotear el negocio legítimo del hawaladar una vez que se divulga en la calle que “Alguien fue estafado”. Pero un cliente puede ser alguien a quien el agente nunca vuelva ver; alguien que llegó por referencia y por quien se respondió por la confianza mutua asociada, pero alguien con intenciones insidiosas desde el principio. El fraude ocurre cuando el cliente entrega, y el hawaladar acepta, algo que no sea dinero en efectivo, como un cheque bancario, que a su vez puede ser falsificado; o un cheque personal, que resulta no teniendo fondos. Dado que una de las ventajas del hawala es la entrega inmediata, los fondos generalmente fueron son mucho antes de que el hawaladar se dé cuenta de que fue víctima de un fraude. El fraude también puede ser cometido por un hawaladar contra otro, cuando uno de los agentes no realiza la conciliación con el otro. Cualquiera sea el caso, la víctima, sea el cliente o el agente, tiene muy pocos recursos, porque, como se indicó anteriormente, raramente existe alguna evidencia para ser admitida en el tribunal, relacionada con la transacción en una disputa sin documentos. Para la parte perjudicada, ir a las autoridades generalmente no es una opción porque es fundamental informar que está participando en el hawala. Por esas razones es que la violencia física es una alternativa bastante utilizada. Aquellos que participan en el hawala por las razones que consideren legítimas o inofensivas, podrían terminar no solo como la víctima de un delito, sino acusados de un delito cuando busquen justicia. Financiamiento del terrorismo y lavado de dinero Decir que el hawala es el socio silencioso esencial del lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo es la descripción insuficiente ALD de la década. La belleza del hawala para aquellos que participan en él para cometer mayores delitos es la naturaleza intrincada de las transacciones y la falta de rastros en documentos. La conservación de registros de un hawaladar generalmente es un papel con nombres y/o números en él que contienen las sumas adeudada o por cobrar a otros hawaladares. Descifrar qué significada todo eso es difícil sin que otro corrobore la información. La información que figure en el papel también puede estar en código o en distintas monedas. Muchas veces se utilizan las iniciales de las partes involucradas. Irónicamente, los registros como éste decomisados durante años son casi la prueba positiva de que un individuo participa en un hawala. Algunos hawaladares simplemente conservan los registros en su cabeza, como el viejo tenedor de libros estadounidense. Se cree que es relativamente pequeño el porcentaje de transacciones en hawala que están efectivamente vinculadas al financiamiento del terrorismo u otros delitos mayores. La mayoría de los hawaladares probablemente no sepa, o no le importe, la naturaleza de la transacción, adoptando la política del “no pregunte, no diga”. Depender del límite moral de un hawaladar para proteger a la sociedad es simplemente absurdo, solo uno de los muchos aspectos perjudiciales del hawala — sin perjuicio de que el agente mismo pueda ser un simpatizante terrorista o directamente participar en terrorismo. Descubrir un hawaladar, sin embargo, puede ser solo la punta para descubrir una célula dormida. Señales de alerta de hawala Las señales de alerta normales de lavado de dinero se aplican al hawala. En su forma más simple el hawaladar actu