Desafíos antilavado
Buscando al Sr. BuenROS
H
ace poco, un caballero se acercó
al banco de su comunidad local y
preguntó cuánto dinero en efectivo podía depositar. En su mano tenía un
folleto, que estaba disponible en la recepción del banco, en el cual se explicaban
los requisitos de reporte de las operaciones
en efectivo (RTEs), y que varios cajeros
habían informado que lo habían observado
leyendo antes de realizar la consulta. El
cliente fue asesorado adecuadamente sobre
que no había límites de dinero para los
depósitos en efectivo (las extracciones por
supuesto están sujetas a montos máximos).
Se retiró del banco, y regresó dos días
16 acams today
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Diciembre–Febrero 2010
después con un depósito de US$9.900 en
efectivo, y dos días después con otro depósito en efectivo de US$9.100. Una semana
después, el cliente obtuvo un cheque de
cajero por US$19,000 a la orden de un
concesionario de autos local. ¿Le suena
familiar? Si bien el cliente puede haber
sido aplazado en comprensión de textos
— dado que este folleto en especial explicaba la estructuración y las sanciones que
conlleva — eso no hizo que el oficial de la
Ley de Secreto Bancario (LSB) se sintiera
mejor respecto de la presentación de un
reporte de operación sospechosa (ROS) por
la actividad que un estudiante de escuela
secundaria podría haber detectado, sin
mencionar la señal de alerta que podría
haber indicado el sofisticado software de
los cuales la mayoría de los bancos se han
convertido en cautivos. Así, usted presenta un ROS por la evidente estructura
intencional y 90 días después, cuando la
actividad de su cuenta muestra la misma
actividad rutinaria que había tenido
siempre, el caso es relegado a una lista de
vigilancia, el cliente no vuelve a estructura nunca más. Me olvidé de mencionar
que el personal del banco tenía una muy
Buena idea del origen del dinero — lecciones privadas de instrumentos musicales
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