MI INTERNAMIENTO
Me internaron un 8 de abril del 2002 e inicialmente me fui pensando que era un programa de 42 días, pero al poco tiempo decidieron que tenía que cubrir el programa de 90 días y a partir de los 90 días, cada mes mandaban llamar a mi esposo para darle los resultados de la evaluación y le decían que me tenía que quedar un mes más para volver a evaluar y así fueron transcurriendo todos los meses del año en donde yo empecé a recuperarme. Salí finalmente de la clínica (después de cubrir con un proceso que se llama cuidado continuo) un año después de haber ingresado, en el año 2003. Y salí de ahí no solo con 12 kilos de más, sino con muchas herramientas y entre ellas la más preciada de todas…el programa de 12 pasos de Comedores Compulsivos.
LOS 12 PASOS DE CCA
Desde el primer día que llegué a la clínica empecé a escuchar como hablaban de los 12 pasos y tardé más de tres meses en empezar a entender de qué se trataba. Mi negación era tan fuerte que por más que me decían que debía derrotarme y entender que sólo un Poder Superior podía devolverme el sano juicio, para mi eso no tenía ningún sentido. Fue hasta casi la mitad de mi internamiento cuando experimenté por primera vez un despertar espiritual que transformó mi vida en esos momentos.
Fue ahí donde entendí que no estaba sola y que sólo de la mano de Él iba a salir adelante.
Pasar de un programa de 42 días a uno de 365 no fue fácil porque el trabajo interno que hacía diariamente era muy desgastante; sin embargo, hoy lo agradezco porque a pesar de lo difícil que fue el inicio de mi abstinencia, finalmente logré entender mi adicción y a través de terapias de Imagen Corporal, Duelo, Espiritualidad y Arte (entre otras) pude reencontrarme conmigo, empezar a reconciliarme con la comida y trabajar los pasos de manera consciente.
MI VIDA DESPUÉS DEL INTERNAMIENTO Y LA LLEGADA DE LAS RECAÍDAS
¿Cuántas veces habré recaído después de aquel día en el que dejé la clínica y todas mis amigas se despedían de mi reconociéndome como toda una guerrera?...He perdido la cuenta; porque a pesar de que ya contaba con las herramientas suficientes para salir adelante, nunca entendí que esta enfermedad puede ser crónica y progresiva si no me derroto día con día.