"Solo por hoy" volumén 5 | Page 23

Empecé a tener miedo hacia algunos alimentos y cada vez mi lista crecía por lo que me quedé con muy pocas opciones para alimentarme.

Por supuesto hacía ejercicio excesivo y nunca era suficiente el tiempo que le destinaba y mientras lo hacía, no dejaba de pensar en el número de calorías que iba quemando.

Y dentro de esta personalidad evidentemente tenía poca tolerancia a la frustración.

MI OBSESIÓN POR PROBAR DE TODO PARA BAJAR DE PESO

Mi peso era bajo y aun así acudía a ver a doctores para que me dieran pastillas para bajar de peso. Ahora que pienso todo lo que hice para perder peso, estoy segura que no me faltó casi nada…dietas, laxantes, diuréticos, anfetaminas, ejercicio compulsivo, licuados, productos mágicos, vendas de yeso, masajes y seguramente muchas cosas más. Pero lo más impactante es que todo esto lo hice teniendo un peso menor al que por mi talla debía tener.

Seguí con ese mismo ritmo por mucho tiempo y no conforme con todo lo que tenía encima, se acentuó más mi adicción al trabajo. En la nueva televisora tenía muchísima presión y llegó un momento en el que yo veía que mi vida no tenía mucho sentido, lo cual me hizo pasar por episodios muy fuertes en los que estuve a punto de hacer locuras, pero gracias a Dios no pasó nada. Seguí trabajando y un día me tocó hacer un viaje a USA acompañada de mi jefa. Fue ahí en donde ella y otra compañera detectaron mi comportamiento con la comida, así que a mi regreso y tras darse cuenta de la gravedad de mi enfermedad finalmente hablaron con mi esposo y hubo una propuesta para internarme.

Por dentro yo sabía que necesitaba ayuda, pero seguía en negación, hasta que ya no pude más y accedí.