"Solo por hoy" volumén 5 | Page 22

En esos días cambié de televisora porque me hicieron un ofrecimiento importante, pero eso generó una discusión muy fuerte con quien en ese momento era mi maestra en la escuela .

Fue tan grande la discusión que no pude controlarme y mis nervios hicieron que explotara como nunca en mi vida llegando a grados extremos de ingobernabilidad por lo que me llevaron de vuelta a ver a mi doctor, quien me internó en el piso de psiquiatría para tratar el tema del litio y mi depresión.

Salí de ahí un poco mejorada pero las ideas en mi mente seguían igual. Entonces me di cuenta que sin querer había empezado a desarrollar en mi una personalidad extraña, la que después entendí como “la personalidad de una anoréxica” y la cual se fue acentuando con el tiempo. Cada día se definían más algunas actitudes y comportamientos que sólo quienes padecemos esta enfermedad entendemos….

MI PERSONALIDAD ANORÉXICA

En mi mente empezaron a rondar pensamientos obsesivos en donde sólo había comida, peso y talla. No pensaba en otra cosa más que en estar delgada.

La distorsión corporal con la que vivía se empezó a acentuar y cada vez veía más claramente en el espejo la imagen de una mujer gorda aun cuando mi peso era muy bajo.

Poco a poco fui adquiriendo rituales que son un tanto comunes en personas que padecemos esta enfermedad, como medirme la cintura con las manos, partir la comida en porciones pequeñas o bien comer en platos pequeños, masticar mucho la comida. Por otro lado tenía mecanismos ya muy desarrollados como colocarme una servilleta de tela en las piernas cada vez que comía en un restaurante para dejar caer ahí la comida cuando los demás no se dieran cuenta, o llegar a algún lugar y buscar inmediatamente los baños por si tenía que vomitar terminando de comer. También desarrollé la habilidad de analizar toda la información nutrimental de los empaques. Vivía con paranoia al pensar que toda la gente veía lo que le sobraba a mi cuerpo.