SIN PELOS EN LA LENGUA - ALBERTO AGUIRRE Y FERNANDO GONZÁLEZ | Page 49
sufrimientos o de crímenes que tienen lugar en
otros puntos de la tierra y de que no tenemos
conocimiento consciente?
Teoría: todo acto es común; toda emoción es de
todos; todo heroísmo, ídem, etc. ¿Qué parte del
mundo hay ahora que no esté caótica? ¿Podría haber
un país feliz, existiendo Mussolini, Hitler y Stalin?
¿Será el universo un solo ser? La aparente
separación, ¿será por incapacidad de la conciencia
para percibir la unidad? ¿Nos parecerá que hay
variedad porque no tenemos conciencia aún de
la unidad?” (p. 82).
Esta colección de la Revista Antioquia, recogida
aquí por primera vez entre dos tapas, es un libro
de filosofía, escrito a veces en clave de poesía o de
novela o de sociología o de crónica de la realidad.
Fuera de todos aquellos atisbos y manifestaciones,
a cada paso brotan las observaciones penetrantes,
los asedios, las propuestas, las interrogaciones, las
inquietudes. El filósofo se manifiesta por múltiples
modos. Y lo que nos propone es la inquietud, el
desasosiego. El permanente asombro.
Es actitud que tiene sus riesgos:
“El filósofo es un enfermo: incapaz del humilde
deber de vivir, busca un deber trascendental.
¡Pretencioso impotente! ¿Qué heroísmo, si
eres incapaz de vivir tus humildes veinticuatro
horas diarias? ¡Vive tu vida placenteramente,
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