SIN PELOS EN LA LENGUA - ALBERTO AGUIRRE Y FERNANDO GONZÁLEZ | Page 39

En texto posterior, página 427, llama a Mussolini, a Hitler, a Stalin y a Franco, “azotes del espíritu”. Y más adelante: “Mussolini y Hitler venían predicando y practicando la doctrina alemana de que la guerra hace parte de la naturaleza del hombre. Con Mussolini no discutiremos, porque se ha revelado como un fantoche, ha aceptado el papel de celestina”. Lo que pasa es que González no es una de sola pieza, ni va encarrilado. Su maestra es la realidad. Y ésta es mutable. A ella va adherido. Termina por ver claro: “Lo cierto del caso es que el catolicismo les está haciendo la olla gorda a las dictaduras y, por otra parte, que la religión de Cristo está fundada sobre las nociones de libertad y responsabilidad individuales. Y desde el tratado de Letrán la libertad no puede esperar nada de la Curia de San Pedro” (p. 524). González no está por complacer a nadie. Ni a nadie teme. Ni es su lenguaje engolado. En este país formal se utiliza el verbo pomposo y se huye de la expresión vulgar, para simular así el conocimiento fino y abstruso, con lo cual el discurso termina por al