SIN PELOS EN LA LENGUA - ALBERTO AGUIRRE Y FERNANDO GONZÁLEZ | Page 28

Compañía Colombiana de Tabaco goza de hecho de un monopolio y para conservarlo tiene que vivir haciendo equilibrios políticos, comprando constantemente la opinión pública, al Presidente, congresistas y ministros” (p. 348). Esto no lo escribe hoy, lo escribió hace sesenta años. Se ha vivido en medio del soborno, en este dañado y punible ayuntamiento entre gobernantes y empresarios. Y el pueblo, esquilmado. Escribió Fernando González en 1945, al reanudar la publicación de la revista, que había suspendido en 1939: “El pueblo colombiano está en legítima defensa. Para ejercerla, reanudo estas publicaciones. Puede el individuo renunciar a defenderse y sacrificarse. Pero el pueblo no. ¿Por qué? Porque no se puede renunciar al derecho ajeno: el de los niños y las generaciones futuras”. Ejemplo del intelectual comprometido. Conciencia de la obligación que tiene de analizar la realidad concreta y de salir a la defensa del pueblo, abandonando la torre de marfil. Y es novedosa esa tesis de derecho político, de que a la defensa colectiva no se puede renunciar. Tan distinto González a los intelectuales a la violeta que habitan a Colombia, de espaldas a su pueblo y de rodillas ante los poderosos. El problema en 1945 se llamaba Alfonso López Pumarejo. Había perdido lo que hoy llaman “gobernabilidad”, y gruesas capas del país, así como estamentos de la clase dirigente, pública y privada, le pedían la renuncia, en razón de trapisondas y 26