SIN PELOS EN LA LENGUA - ALBERTO AGUIRRE Y FERNANDO GONZÁLEZ | Page 27
Es que conocía a los políticos colombianos y a
la política colombiana. Su diagnóstico es una
anticipación:
“A causa de este período biológico presentista en
que vivimos, resulta que el colombiano es variable
y que no se puede confiar en él. El presentista
es simiesco: exagera y es inconstante. De ahí la
exactitud de esta frase: ‘En Colombia nadie se
desacredita bien desacreditado’. […] Se puede
observar en nuestro congreso el caso frecuente
de que ‘prueben’ que fulano es ‘ladrón’ y entonces
congresistas y barras desean ‘matar’ al ‘acusado
convicto’. Al día siguiente habla ‘el ladrón’ y
todos lloran y abrazan ‘al hombre más grande de
Colombia’” (p. 373).
Por eso cada semana, desde entonces, aparece “el
hombre más grande de Colombia”. Y aparecen cada
semana más ladrones. Como no se desacreditan,
siguen robando. Ayudados por su vanidad, que no
los deja verse. Esta escena es como de la picaresca;
“‘¿Con quién estás acostada?’, dizque preguntó
don Luciano a su mujer, doña Josefa. ‘¡Pues con
Luciano!’: ‘No, ¡estás acostada con el Gobernador
de Antioquia!’” (p. 11). Por eso se hacen nombrar
gobernadores: para darse bomba hasta en la cama.
Los políticos colombianos no despliegan cola de
pavo real, sino humilde y arrugada cresta de gallo.
Cada pueblo se merece los gobernantes que
padece, es cosa bien sabida. “Por eje