Son las 5 horas y 45 minutos de la madrugada, suena el teléfono en casa. A esas horas se sabe que las llamadas no son buenas, ninguna llamada telefónica lo es en la madrugada. Alargó el brazo en el preciso momento en que sobrevenía el silencio entre el primer y el segundo tono del teléfono. Su mano tropezó con la mesita de noche. A su lado su mujer. Ella se asustó por el terrible estruendo, estaba intrigada por esa desesperante llamada. Fue ella la que encendió la luz de la lámpara sobre la mesita.
La mano del hombre cogió el teléfono y respondió. Su pregunta fue demasiado rápida, breve y alarmada: “¿sí? ¡dígame!” “¿El señor Khaled?” “¡Sí, soy yo! ¿qué ocurre?” “Soy Vera, señor, le llamo desde el hospital. Me temo que ha sucedido algo muy delicado…” “¿Se trata de mi hija?” preguntó él muy asustado, con el corazón a mil por hora… Sintió como rápidamente su mujer se agarró a su brazo con los ojos llorosos. “Sí, señor Khaled, nos la han traído en bastante mal estado y…, bueno, creo que todavía es pronto para decir nada o adelantar nada ¿me entiende? Me gustaría que se pasara por aquí cuanto antes”. “Pero ¿está bien? ¿qué la ha pasado?” preguntó su esposa…
Parecía que el tiempo se había parado. Por la cabeza de Jade pasaban miles de cosas… “A ver, señor Khaled, su hija ha tomado algún tipo de sustancia muy peligrosa. La han traído sus amigos y estamos haciendo todo lo posible por ella, es lo máximo que puedo decirle por ahora. Espero que cuando ustedes lleguen aquí pueda darle mejores noticias”. “Muchas gracias, doctor, llegamos inmediatamente”. “Entren por urgencias…” colgó el teléfono. Rápidamente, Jade, su mujer, le preguntó: “¿qué ha pasado? ¿Un accidente?” “No, dicen que…” “¡Khaled! ¿Qué dicen? por favor, dime algo. Me va a dar un ataque”. “Hosseini se ha tomado algo”.
Lucía, María y Juanjo no se movían desde hacía ya un rato, ni siquiera se dirigían palabra, era como si no se atrevieran… sólo miraban de vez en cuando hacia la puerta de urgencia, por si salía algún médico a informarles sobre su amiga. Era como si por alguna razón no quisieran verse ni reconocerse
ninguno de los que eran. Estaban muy asustados y con mucho miedo.
Estando todos en silencio dijo Luci: “¿por qué a mí no me ha pasado nada?” Se lo preguntó veinte
veces y no conseguía ninguna respuesta. “Yo también estoy bien” dijo Juanjo. Al pronto saltó María diciendo que por favor lo dejaran ya. Juanjo se sentó al lado de Lucía y suspiró diciendo que todo había sido un accidente, la abrazó y le dio un beso en la frente. Lucia se echó a llorar. “Deberíamos llamar a Ángel y también a Belén. Se tienen que enterar de esto” dijo María.
7 horas y 15 minutos de la mañana. Le despertó el fuerte sonido del teléfono. Estaba mareado, cansado, con mucho sueño. Casi no había pegado ojo en toda la noche, estaba intranquilo. Era como si intuyese algo, algo que le estab a avisando de que algo iba mal. Dejó de sonar el teléfono, no le dio tiempo a contestar… Pensó que era el amor de su vida, Hosseini.
A esas horas nadie le solía llamar. Volvió a sonar el teléfono “¡Hola! ¿quién es?” “Sí, ¿Ángel? antes se había cortado ¡perdón! escúchame antes de que esto vuelva a cortarse de nuevo, estamos en el hospital, es que… puf… es que Hosseini se ha tomado una pastilla y le ha sentado demasiado mal” “¿Una qué? ¡joder, mierda! ¿qué clase de pastilla se ha tomado?” “Éxtasis” dijo Juanjo “¿Hosseini? ¿un éxtasis? ¡nada tiene sentido, decidme que esto es una broma! ¿qué le ha pasado exactamente? ¿y dónde está? “Estamos en el hospital, no sabemos lo que la ha pasado, pero se ha puesto muy mal de repente”. “Deberías de venir” dijo Lucia ¡Sí, si! ¡ya mismo cojo un taxi y voy para allá!
7 hora y 45 minutos “¿Sí? ¿quién llama?” “Soy Lucía, la amiga de su hija Belén” “¿Lucía? pero hija ¿sabes qué hora es?” “¡Sí!” dijo Lucia, “es que ha pasado algo y creo que Belén debería saberlo…”. “Pero hija, es que Belén está dormida”. “Es muy importante señora”. “Será todo lo importante que tú quieras, pero no voy a despertar a Belén por nada del mundo, ella ahora mismo está dormida y necesita descansar. Pero Lucia hija ¿qué ha pasado?” “Es Hosseini, está en el hospital” “¡Dios mío! ¿un accidente?” “No señora. Se ha tomado algo que la ha sentado mal” “¡Aaahh, ya entiendo! ¿drogas, verdad?"