Cuando nació mi gordito me prometí a mí misma que lo iba a criar como una madre responsable, y le iba a dar mucho amor y cariño, y muchos besos y educarlo bien. La gente a mi alrededor me ayudó mucho. Me enseñaron cómo debía alimentar a mi hijo, ducharle, tenerle apego, llevarle a la guardería, jugar con él, en fin, un montón de cosas.
Poco a poco, he ido aprendiendo cómo cuidar a mi hijo, y a sufrir, como la primera vez que lo llevé al pediatra para vacunarle y mi gordito lloraba. Me gusta cuando al despertar por la mañana, él también está despierto, esperándome, sonriéndome, y me siento feliz al ver a mi hijo que me sonríe, y le doy gracias a Dios por darme un hijo bueno y precioso.
Y ahora, siendo madre, me doy cuenta del sacrificio que mi madre había hecho por mi cuando yo era niña. Por entonces siempre preguntaba a mi abuela que dónde estaba mi madre, y ella me decía que estaba trabajando para poder criarnos a mí y a mis hermanos, y yo le preguntaba que por qué se iba sin despedirse de nosotros, por qué se iba de madrugada y sin decirnos nada”. Recuerdo que me sentía muy triste y lloraba mucho cuando al despertar no veía a mi madre, y mientras iba creciendo tenía en mi cabeza que mi madre me había abandonado y cada vez sentía más dolor en mi pecho, y sentía que mi corazón ya no soportaba tanto dolor: la extrañaba y lloraba mucho.
Al principio lo pasé muy mal, y siempre que hablaba con mi madre le echaba en cara por qué nos abandonó, y mi madre me decía que no nos abandonó, que para ella no fue fácil dejarnos,
que por eso no se despidió de nosotros, porque sentía que no podía con el dolor que tenía en el pecho, y que ella sólo pensaba en nosotros para que tuviéramos todo y no nos faltase de nada.
Creo que cuando conocí a mi novio fue cuando comencé a madurar un poco. Nos conocimos en una fiesta de cumpleaños y comenzamos a salir, a conocernos bien. Él me enseñó muchas cosas y con el tiempo decidimos tener un bebé. Ahora he perdonado a mi madre, y a mí misma, y tengo un hijo precioso que es mi vida, sin él no sé qué haría, él me da fuerza para seguir adelante.
SEGUIR ADELANTE
A PESAR DE TODO