Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 99
99
Melón: “Llegó en efecto Goya, sordo, viejo, torpe, débil, sin saber una pala-
bra de francés y sin traer un criado (que nadie más que él lo necesita), y tan
contento y tan deseoso de ver mundo”.
Por carta de Moratín al mismo clérigo, Juan Antonio Melón, de fe-
cha 14 de abril de 1825, sabemos que por aquellos días: “Goya, con sus
setenta y nueve pascuas floridas y sus alifafes, ni sabe lo que espera ni lo
que quiere: yo le exhorto a que se esté quieto hasta el cumplimiento de su
licencia... desde que está aquí no ha tenido ninguno de los males que le in-
comodaban por allá; y, sin embargo, a veces se le pone en la cabeza que en
Madrid tiene mucho que hacer, y, si le dejaran, se pondría en camino sobre
una mula zaina, con su montera, su capote, sus estribos de nogal, su bota
y sus alforjas” y en junio escribe: “Goya escapó por esta vez del Aqueronte
avaro; está muy arrogantillo y pinta que se las pela, sin querer corregir ja-
más, nada de lo que pinta...”
En Mayo de 1825, los doctores que le atienden en Bayona emiten
un informe sobre su salud:
“De Lafarque Dopude, Médico y L´Oliveira, Doctor en Medicina.
Nos los infrascritos Doctores en Medicina; Certificamos que Don Francisco
Goya, de edad de ochenta años y Pintor de su Magestad Católica se halla
atacado actualmente de Perlesía de la Vejiga de la Yschurie que es la con-
secuencia de ella; entre las causas que han provocado esta enfermedad tan
peligrosa como incómoda es una de ellas bastante principal y visible: que
habiendo enseguida atacado a los sentidos del oído y de la vista ha hecho