Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 85
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mientos (1814-15), hasta el Coloso, preludio ya claramente de las Pin-
turas Negras, o sus cuadros sobre la Inquisición o el Carnaval. Por esos
acontecimientos, y no sabemos si para salvar su honor patriótico que estaba
siendo examinado nada más acabar la guerra por su actuación entre prag-
mática y liberal-afrancesada, se ofrece al Consejo de Estado para dejar
constancia de los sucesos heroicos del pueblo madrileño.
Una vez recibida la autorización, y aprobados los bocetos, se entre-
ga a la labor de pintarlos. Para no extenderme diré que son el más conocido
ejemplo del arranque del expresionismo plástico y de dar a conocer la he-
roicidad del pueblo. En el Dos de mayo, Goya da un nuevo salto a cuanto
venía preparando desde Los Caprichos, y consigue una de las obras, que
como sucede con El Guernica de Picasso, se han convertido en iconos de la
cultura occidental, como paradigma de lo que fue una rebelión donde las
masas enfurecidas salen a la calle a combatir con riesgo de su vida a las
tropas de choque de un ejército invasor. Digo ejército de choque para hacer
notar que los mercenarios son vieja moneda desde épocas asirias que se
repite con asquerosa asiduidad. El expresionismo se concreta ya de manera
definitiva en esas masas donde el dibujo no es necesidad naturalista sino
servidor de emociones, de sentimientos; donde la pincelada no es habilidad
manual sino precisión anímica. Con su sentido apologético crea una escena
desde la estela patriótica y nos convence de la furia incontrolada, de la bru-
talidad del choque. Un cuadro donde la verdad histórica fuera cual fuera,
queda anulada por la “verdad” de su plástica. Es muy probable que Goya
no viese la escena que pintó, pero sabe desde lo que le han ido contando