Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | страница 282
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Zapater- expresa que: “en acordarme de Zaragoza y pintura me que-
mo bibo...”.
En 1783-84. Asociando prestigio y dinero: “Ya soy pintor del Rey con
15.000 reales”.
Tras los roces habidos con su cuñado, el mayor de los Bayeu, en el epistola-
rio dirigido a Martín Zapater, intentará mostrarle cómo su obra vale más
que la del respetadísimo Francisco Bayeu, a quien se encargó la pintura del
altar mayor. En la carta fechada en Madrid, a 11 de enero de 1783, cuenta
cómo tiene noticia de que Carlos IV, entonces aún Príncipe de Asturias, ha
denostado el lienzo de su cuñado en estos términos: “Lo que sucedió a
Bayeu fue: Abiendo presentado su cuadro en palacio y aber dicho
el Rey [Carlos III] bueno, bueno, como acostumbra; despues lo bio
el Príncipe (el futuro Carlos IV) y Ynfantes lo que digeron, nada ay
a fabor de dicho Bayeu, sino en contra pues es publico que a estos
Señores nada a gustado. Llegó a Palacio Don Juan de Villanueba, su
Arquitecto y le preguntó el Principe, que te parece de ese cuadro,
respondio: Señor, bien. Eres un bestia le dijo el principe que no
tiene ese cuadro claro obscuro ni efecto ninguno y muy menudo,
sin ningun merito. Dile a Bayeu que es un bestia. Eso me lo han
contado 6 o 7 profesores y dos amigos de Villanueba que el se los a
contado, aunque el echo fue delante de algunos señores que no se
ha podido ocultar”.
El 7 de enero de 1789, escribe a su amigo riéndose del luto exagerado por