Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Página 283

283 la muerte de Carlos III. Él no llevaba nada “por lo lejos del parentesco”. Finales de 1790 a Zapater: “Iba con miedo porque ha abido persona de mi profesión que a dicho en el mismo quarto que yo no le que- ría servir y otras cosas que hacen a lo ombres viles, a mi sin saber porque me quieren mas de la servidumbre y los que había delante que no se quienes son se le echaron encima y afearon mucho el hecho…”. En su memoria a la Academia para la revisión del programa de enseñan- za en 1792, escribe: “Que las Academias no deben ser privativas, ni servir más que de auxilio a los que libremente quieran extudiar en ellas, desterrando toda sugección servil de escuela de Niños... (Ver completa en Anexo V). A raíz de su primera enfermedad un año más tarde, el 4 de enero de 1794, en una carta escrita al viceprotector de la Academia, Bernardo de Iriarte expresa: “Para ocupar la imaginación mortificada en la considera- ción de mis males, y para resarcir en parte los grandes dispendios que me ha ocasionado, me dedique a pintar un juego de cuadros de gabinete, en que he logrado hacer observaciones a que regular- mente no dan lugar las obras de encargo y en que el capricho y la imaginación no tienen ensanche…” Otra carta algo posterior agradeciendo a Iriarte el que le hayan gustado