Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 280
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salones de su propia casa, la “clandestinidad monástica” de las dos salas, y
en lugares tan inapropiados, descarga allí su zozobra interior. Ello le lleva
a ser luminoso, a iluminarnos.
En ese ejercicio libre, sin antecedentes, Goya pinta sentimientos pro-
fundos, crítica social, reflexiones misantrópicas, angustias, ideología avan-
zada. Nos deja un friso de las cosas que acontecen a los parias del mundo,
donde el destino, el poder de la miseria, la miseria del poder, la guerra, se
alían para producir dolor y alienación sin olvidar por ello las circunstan-
cias personales. En suma un friso luminoso realizado con tonos y colores
oscuros, una manera de decirnos cómo el hábito en pintura tampoco hace
al monje, pues demuestra que los colores ennegrecidos y lo luminoso pueden
caminar en profunda sincronía. Una pintura para sí, para explicarse y va-
ciar su interior. Para luminosearse a sí mismo.
Además para darnos su friso pinta en negativo, es decir, se apoya en
fondos oscuros cuando no negros y en ellos añade color como alegoría de ese
querer develar nuestra esencia desde el fondo negro de nuestra condición.
Una reflexión desde la luminosidad que ademas nos descubre una nueva
manera de construir rostros, actitudes, composiciones. 26 JUN8 y 28MAY17.