Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 279

279 como masa e incluso como individuos. Luminoso también por cuanto es una crónica de primer orden abierta a la realidad social, política y cultural de aquél momento. Nos lo muestra tan sin aditamentos, sin naturalismo obje- tivista, que lo universaliza. Cada una de su pinceladas broncas y bruscas va en busca de ese desvelar y develar (quitar velos que oculten) aspectos de la condición humana que parecían escapar a ser reflejados en y desde la pintura algo que en otros pintores contemporáneos ni tan siquiera asoma. Luminosidad de los rostros que en oscuridad son capaces de mostrarnos el miedo, el deseo, la gula, la sorpresa, la idiotez, la sexualidad más descar- nada y dramática, las secuelas de la vejez, la soledad, el pavor masivo, la unión de lo bestial en los seres humanos actuando como masa que sin dejar de ser individuos actúan como bloque borregil. Luminosa galería de tipos. Luminosidad de las secuelas de la historia, de las secuelas del tiempo, de la guerra. Luminosidad de la profunda reflexión sobre la condición humana. Luminosidad para mostrarnos al pueblo en su terrible y monótona exis- tencia mirado y visto con esa personal capacidad crítica, es lo que Goya nos rescata, y donde nosotros decimos que su pintura se nos hace luminosa. Una mirada que para nada es condescendiente ni romántica, tan cercana a aquellos versos del dios ibero machadiano en Campos de Castilla. Goya muestra en Las Pinturas Negras un ejercicio de sinceridad y angustia interior que necesita ser sacado, expresado hacia afuera. Nadie le obliga, pero siente la necesidad de desnudar su intimidad aquello que le agita interiormente y en ello también es un pionero revolucionario, toma la actitud libre de los pintores contemporáneos. Escoge la intimidad de los