Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Seite 277

277 esclarecedor de los pintores existidos hasta entonces; una luminosidad que como decimos no viene acompañada por colores cálidos, limpios, luminosos. Todo lo contrario, es jugando con colores que podemos decir fríos, oscuros (sin que ello quite un ápice a las sutilezas coloristas de los paisajes que aún respiran en ellas), donde Goya encontrará la manera de ser más luminoso,o sea transparente, deslizador, develador de universos humanos, por un lado específicos de un país, de un momento histórico, de unas personas concre- tas, y por otro, llegar con ellos a crear un mosaico de la condición humana. Un arquetipo de valor universal que, sin embargo, se define con rostros y actitudes totalmente personalizados de un país y de una época. Una indivi- dualizada particularidad que llena de riqueza expresiva cada una de las docenas de rostros y actitudes que nos muestra. Bien sea El Aquelarre, La Procesión y La Romería de S. Isidro, Saturno, Dos viejos comiendo sopas, La lectura, Dos jóvenes y un viejo, Dos viejos, Duelo a garrotazos, Asmodea o Las Parcas, Goya nos muestra una serie de flash-es donde aparecen algunas de las caracterís- ticas negativas de la condición humana. Es un hombre decepcionado por los acontecimientos políticos que está viviendo y sus anteriores experiencias en la guerra, donde presencia brutalidades y bestialidades que lo conmueven y le siembran escepticismo frente al ser humano. Todo lo cual no le indu- ce a ser especialmente optimista, antes al contrario, sabiendo cómo iglesia, aristocracia y Rey dilapidan su ociosidad frente a la miseria de un pueblo que él también ve mísero y en ocasiones miserable, dejándose embaucar por cualquier cabrón de turno. Un ser humano capaz de salir a entregar su vida