Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 260
260
como víctimas. Una preocupación moral que le lleva a criticar, ensalzar,
enaltecer o rechazar a ese pueblo. Ese amor le hará reflexionar y ante los
acontecimientos de idiotez y brutalidad de los gobernantes, ante el estupor
de las bestialidades de la guerra y la decepción de las transformaciones
políticas y de la propia estupidez con que es dirigido el pueblo convertido en
populacho despreciado y perseguido por una Inquisición y monarquía que
manteniendo en la ignorancia a los sectores populares irá cuajando el peso
de su escepticismo ilustrado del que nos dejará cuantiosas obras.
Amor para poner su obra al servicio de una actitud ilustrada, pro-
gresista diríamos hoy, combativa, para que su obra ayude a transformar
conciencias (romanticismo) y por ello utiliza el grabado o la litografía-lo
que entrañaba mayor difusión y menor precio- para popularizar sus ideas.
Está claro que esta difusión era reducidísima y restringida a sectores socia-
les muy concretos, pero su intención quedaba clara, meridianamente clara,
como confirmará en Los Desastres de la Guerra o en la serie de La Tau-
romaquia.
Goya padecería una enfermedad una gran parte de su vida (cerca
de 40 años) que lo iría aislando en su comunicación con el exterior, pero que
ayudaría a que sus reflexiones fueran más intensas. Paradójicamente en la
medida que pierde posibilidad de comunicación con el exterior capta con
mayor vigor y sentido crítico los acontecimientos externos. Reflexiona sobre
la condición humana, sobre cómo nos comportamos frente a las dictaduras,
sobre el poder del miedo, sobre la violencia y su poder embrutecedor, sobre el