Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Seite 259
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más visceral, más primario, más intuitivo, sintetiza, descompone para mos-
trar mejor. Ironiza, critica sutil o agriamente, para ello trabaja -buscando
nuevas técnicas- con la aguatinta, con las resinas, traduciendo actitudes
que gesticulan desde lo grotesco a lo dramático, rellenando fondos donde
lo luminoso o lo tétrico para crear el marco adecuado. Levanta el lápiz o
el buril para florecer silencio reflexivo en el papel. Silencio crítico, irónico,
lacerante, angustioso, dulce a veces y luego lo traslada a la plancha. Aprieta
con el pincel una zona o trazo aquí, retoma allí una aguada o una sangui-
na para remarcar ágil y libre un gesto de una actitud, un comportamiento.
Descompone lo estático, rompe la tranquilidad aparente de un país en des-
composición y ejecuta un mosaico lúcido, ácido, de cosas o temas que hasta
entonces solamente eran propias “de la oratoria, la elocuencia o la poesía”,
tal como indicaba la Gaceta de Madrid al anunciar la venta de la serie de
Los Caprichos.
Decíamos amor. Amor a un pueblo, a unas ideas. Goya es, en su
última etapa, el primer pintor del pueblo, de las clases populares (la más
personal) de toda la pintura hispana e incluso de la pintura occidental en
cuanto a sentirlo como protagonista activo en lo social-político. Brueghel y
Teniers no alcanzan ese intento por dignificar o elevar la posición de una
clase ignorante y sometida. Ellos son más costumbristas, más cotidianos,
más folklóricos, más periodísticos, más como él mismo en sus primeros car-
tones para tapices (tampoco podemos olvidar que en el caso de Brueghel al
menos eran otros los tempos históricos). En Goya es el pueblo, el colectivo
popular, la gente anónima, quienes ocupan y preocupan su paleta tomados