Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 255
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aguatintas, litografías, aguadas, dibujos, óleos, frescos). Un Goya de los pri-
meros murales del Aula Dei, que no terminaron de gustar a los responsables
religiosos de Zaragoza, que se prolonga en el Goya de los retratos de ma-
durez y de los retratos finales, entre los que sobresalen sus magníficos au-
torretratos con cerca de ochenta años; un Goya delicado de las carnaciones
y los rostros suaves, el de los grises sutiles, el de las sensibles gamas tonales;
el Goya asqueado de los retratos ácidos como el extraordinario conjunto
de La familia de Carlos IV, donde queda el testimonio de tan infaus-
tos personajes que gobernaron una parte del XIX y de su admiración por
Velázquez; el Goya del arranque del expresionismo; el de Las Pinturas
Negras; el de Los Caprichos, Los Desastres, La Tauromaquia, Los
Proverbios; el Goya dibujante, pintor, muralista, grabador, litógrafo, en un
proceso continuo donde conciencia pública y concentración interna darán
lugar a un Goya radicalmente nuevo, novedoso, vanguardista que culmina-
rá en Las Pinturas Negras y con las últimas litografías en Burdeos.
Goya nos irá presentando un mosaico donde lo esencial del ser hu-
mano va a ir ganado terreno hasta convertirse en el friso más lúcido y lucido
de nuestra especie y sus avatares, de eso que llamamos la condición humana.
Sin olvidar cómo en esa condición actúan elementos como la educación, la
política, la economía o la religión.
Será sobre todo el último Goya quien más me interese. Ese Goya que
da un salto al abismo, cuando situación personal y general parecen caminar
en doloroso paralelismo. Un salto al abismo que lo lanza hacia adelante en