Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Página 254

254 dirigido a mostrar costumbres desde la óptica de la aristocracia que lo en- carga o desde la Iglesia que lo paga. Sin embargo, pronto comienza a no estar contento con su manera de representar lo religioso y trata de salirse de lo habitual del ambiente en que se mueve. Luego, va pasando por una etapa donde el color es sobretodo dominio plástico; el momento donde Goya aspira a los honores, a que su trabajo riguroso sea reconocido por el Rey y la aristocracia más influyen- te lo que le permitiría, paralelamente, entrar en contacto con las primeras ideas liberales y plasmar con mayor conocimiento lo aprendido en Italia y las enseñanzas velazqueñas. Entonces el color se va haciendo más sutil, más matizado (no olvidar el magnífico tratamiento de grises en la casaca del re- trato de su cuñado Bayeu o el de la Condesa de Chinchón). La visión es pro- fesional, rigurosa, a la vez que amplía matices tonales. Domina la paleta y el oficio y capta al personaje. Germina pintura de alta calidad cromática y de intensidad emocional. En Goya se agolpan multitud de registros, que en el transcurso del tiempo se van sumando a su paleta hasta conformar una amplísima y diver- sa obra. Podemos abordarle desde una perspectiva cronológica, sicológica, filosófica, plástica, política. En ocasiones todas se solapan. Una obra que es, sin lugar a muchas dudas, de las más variadas, si no la más, en registros, temas, composiciones, técnicas que existieron hasta ese momento y posterior- mente (cartones para tapices, cuadros religiosos, históricos, costumbristas, retratos, obras de reflexión moral-filosófica, denuncia política, aguafuertes,