Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 253
253
Anexo -I-
Diversidad estilística o el proceso de un amor de escepticismo an-
tropológico.
Goya es, ya lo sabéis, el sustento básico de mi pintura, de mi enten-
der y sentir la creación. Es el pintor que más me ha influenciado mental y
plásticamente y del que tanto he aprendido, desde aquellos ya lejanos días
en que siendo un joven visitaba un Museo del Prado no masificado, donde la
contemplación serena de su obra aún era posible. Hablar de Goya es para
mí un desafío al que he dedicado horas enteras, por lo complejo del perso-
naje, por lo interesante de su vida y por el paralelismo en algunos aspectos
con las etapas que yo he vivido.
Su figura humana y su figura plástica son muy ricas y difíciles de se-
parar, puesto que corremos el riesgo de mutilar al hombre o al pintor, aún
cuando también puede suceder que mostrando al pintor y al hombre unidos
perdamos matices de la inevitable desarmonía entrambos.
Existe un Goya primerizo que avanza para explicar el segundo, el
tercero y el cuarto... y quizás el doceavo. Sin embargo, los primeros “Goya/
as” me interesan menos. Los primeros “goyas”, el primer Goya pintor, es
colorín colorado, debe ganarse el pan pintando bajo influencias notables,
y lógicas, de su cuñado, sin perder las referencias de otros maestros como
Tiépolo. Son cuadros religiosos de contenida corrección, o cartones para
tapices, que explican pero no emocionan, son cáscara, ecos de un mundo