Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Página 248

248 ya en zona claramente rural, fuera del montículo donde se asentaban la ciudad vista des de la Quinta, sino que trató de poner luz en su paredes, Pero esa luz podía quebrarse en cualquier instante por acontecimientos, no- ticias, presentimientos, cambios de humor e impronta distinta cada vez que sobrevenían los puntos álgidos de la enfermedad. Estamos de acuerdo con Foradada cuando divide su estancia en la casa en tres períodos ( 30 ) y además pensamos que esos periodos van a ser determinantes para pintar primero paisajes y posteriormente pinturas con otros motivos sobre ellas, algunas de las cuales no terminó, máxime cuando sabemos su rapidísima manera de pintar y más en esta serie, que mi propia experiencia me dice que la ejecución, dada la técnica que se percibe en ellas, pudieron ser de un tiempo material muy corto. 30-Tras el regreso de Fernando VII en 1824, terminada la contienda bélica, se sucederán los intentos para recuperar la abolida Constitución de 1812, que fue restituida finalmente en 1820, dando inicio al periodo denominado Trienio Liberal. Si tenemos en cuenta que Goya adquirió la Quinta del Sordo a principios de 1819 y que a mediados de 1824 abandonará España, podemos considerar tres momentos diferentes en la elaboración de Las Pinturas Negras. El primero de ellos coincide con su primer año en la nueva residencia, todavía en el periodo absolutista, entre el mes de febrero de 1819 y el mes de marzo de 1820, cuando Fernando VII jura la Constitución de Cádiz. El segundo se extiende durante el citado Trienio Liberal (1820-1823). Por último un tercer y último período que comienza con la entrada de los Cien mil hijos de San Luis -en la primavera de 1823- y concluye con la partida de Goya a Francia a mediados de 1824. A pesar de que el pintor se vio obligado a ocultarse en casa de su amigo José Duaso y Latre -probablemente entre los meses de febrero y mayo de 1824-, estos últimos nueve meses en los que Goya permaneció en su Quinta pudieron ser determinantes para la versión final de este grupo de pinturas. Ver: Jornadas en torno al estado de la cuestión de los estudios sobre Goya. Madrid, Universidad Autónoma, año 1992.