Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 249
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Por ello si nos intentamos situar en Goya, en su vida diaria, si ha-
cemos un esfuerzo por ver a un pintor de éxito en declive, físico y de encar-
gos, que además está trabajando en los grabados de Los Desastres de la
Guerra no hay inconveniente en admitir que una vez pintados los paisajes,
en otro momento, la impronta, las circunstancias, los impulsos internos le
dicen que esas primeras pinturas no le satisfacen, que ya no le subyuga el
paisajeo, si además presiente que se acercan tiempos aciagos, es cuando in-
terviene en nuevas pinturas sobre las ya pintadas. No es nada extraño, a mi
personalmente me ha ocurrido en mi dilatada vida pictórica.
Por tanto, tenemos una casa nueva una decoración primeriza, vivi-
das en un ambiente de pequeña claridad política liberal y una muy proba-
ble sensación de nueva ilusión para la convivencia del día a día, pero que
a partir de cierto instante todo eso se quiebra y las paredes se pueblan de
imágenes poderosas, inquietantes, en su significado y rápidas (como tralla-
zos) en su ejecución técnica, para a pasar de su “negrura” aparente a ser
luminosas como apuntaremos más adelante.
Es la vida que se impone al creador, plural, contradictoria, que nos
conforma, arrepentimientos, dudas, cambios de perspectiva, improntas que
agitan momentáneamente e impulsan a deshacer lo hecho, a completarlo, a
renovarlo y ello provoca las nuevas pinturas que hoy decimos “negras” (se-
ría casi definitivo saber cuándo pinta los paisajes que la lógica nos permite
pensar en los primeros momentos de habitar la casa y cuándo comienza
con sus inquietantes fantasmas, que perfectamente pudieron ser realizados