Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | страница 240
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acosa y las noticias sobre Fernando VII confirman su negrura. Las tropas
de Angulema de nuevo invaden el país y se dirigen a Cádiz a “rescatar”
al rey felón de “tanto” liberalismo y Goya vuelve a la aciaga negrura, a la
necesidad de traducir su ánimo y para ello irrumpe en la brillantez colo-
rista de sus paisajes y los hace gritar, conmoverse, los sacude en la misma
proporción que le sacude y le desgarra el entorno. Esos paisajes luminosos
probablemente ya le estorban, seguramente ya le molestan.
Esos paisajes con sus hermosos celajes ya no le sirven sino como so-
porte a sus vómitos. Vomita sí, porque incluso en el de una Manola la pinta
vestida de negro, tal vez con un ataúd al lado y un velo de viuda cubriéndole
el rostro. Y el vómito doloroso continúa con ancianidad, burla de la sexua-
lidad no satisfecha, atontamiento de las masas, brutalidad agreste cainita y
tribal...Y el vómito mancha, ensombrece la paleta pero ilumina la condición
humana y esa iluminación hace renovar y proyectar una plástica nueva.
!Sólo salva al perro¡
De la ilusión momentánea pasará a la decepción porque de nuevo se
impone lo viejo, lo agrio, lo rechazable, junto a un tiempo y una enfermedad
que le incitan al autoexilio. Los acontecimientos se precipitan y apenas tiene
un año (1823-1824) para arrojar los vómitos antes de marcharse. Junto a la
precipitación, nuevos achaques le impiden acabar lo que ha comenzado y
nos dejará tripas enfurecidas, escepticismo a borbotones donde antes había
pintado paisajes hermosamente abiertos, dulcemente coloristas y algunas
obras sin rematar. El canto de aire fresco ha acabado. Las ventanas abier-