Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Página 200

200 Es otra de las pinturas de difícil interpretación, pero que sin embar- go, seduce por la fuerza plástica de todo el conjunto. Composición, figuras, paisaje, tratamiento pictórico y esos personajes entre las que destaca la monja-anciana con ese vientre abultado, “embarazado”? Puede residir ahí alguna interpretación alusiva a la preñez-vejez, a la sexualidad monjil? No lo sabemos, pero ese vientre y esa anciana tienen una fuerza visual que atrapa. Además su rostro junto a la otra figura de mujer que está al lado izquierdo del espectador suponen otra muestra de su saber plástico, de su modernidad expresionista. Con una economía de medios sorprendente, con apenas unos toques amplios, bruscos, empastados de ocre claro en la frente y ocre anaranjado en mandíbula, barbilla y nariz, consigue crear vida de rara perfección: carácter duro, mirada penetrante sin necesidad de ojos. La mano sobre el vientre con la misma economía y soltura ayuda a redon- dear más ese volumen blanco recortado y reforzado por los negros de la vestimenta. Contrastes, blanco y negro. Alegorías tal vez. No le hacen fal- ta decorados academicistas, luces controladas. Crea lo que quiere. Allí una montaña, ahí una multitud viva, aquí unas figuras apiñadas con ganas de notoriedad. Una figura tras este grupo en segundo plano sería suficiente para demostrarnos su capacidad de hacernos sentir emociones, se trata de una anciana encorvada que intenta caminar con dificultad, resuelta con unas escasas pinceladas rápidas y allí queda congelada la decrepitud física, el peso de una vida, la tragedia del vivir pobre. El conjunto es una invención certeramente real; es decir, una inven- ción que trastoca su propia irrealidad para hacérnosla creíble, verdadera,