Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 192
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Toda la escena está concebida con grandiosidad de mural y actúa
como un friso de la tragedia de las armas vomitantes. Un complemento de
Los Desastres de la Guerra, que indica que sigue activa con la presencia
de las tropas de Angulema, o tal vez se refiera a la represión sobre los libe-
rales, que como Riego habían intentado un régimen constitucional y fueron
fusilados. De ser así se trataría de un homenaje, o recordatorio, a otro nuevo
episodio bélico tras la recién acabada guerra contra las tropas de Napo-
león. Tanto en esta hipótesis como en la de la nueva memoria de la sucedida
entre 1808 y 1814, señalaría un poder elevado en la cumbre y un pueblo
reprimido y huyendo de los militares y sus disparos en la parte media de la
composición.
En el aire las figuras premonitoras, a modo de malos augurios, que
indican que vuelve el horror, que pese a la claridad del paisaje están ahí,
que nuevamente se cierne la sangre. Es sintomática la soldadesca de la par-
te derecha. Un toque de irracionalidad uniformada a añadir a la estructura
formal que incorporó en Los fusilamientos. Muestra un contraste entre
el terror, temor y horror de los rostros de las dos figuras que vuelan, -una
hombre, la otra parece mujer- y la luminosidad colorista del conjunto menos
“negro” de las pinturas de la Quinta, reforzando ese carácter premonitorio
que apuntábamos. En el ángulo inferior izquierdo aparece una mancha
que me sugiere una madre con niño (?) de ser cierto ahondaría en esa se-
cuencia de desplazados por la represión.
Observando con detenimiento la pintura da la sensación de que en