Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 193
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la roca había primitivamente un árbol (?), que ascendía, e incluso más ní-
tidamente en la parte baja del enorme macizo montañoso una silueta de
posible fortaleza, que nos inducen a pensar que Goya construyó el diseño
definitivo para potenciar más la idea que señalan las figuras; es decir, que
de allí de lo alto viene el peligro (?) o lo contrario: que es allí donde va a es-
tarlo en caso de que ser cierta la hipótesis sobre el pronunciamiento liberal.
Me seduce más la primera, pero como prueba no vale. Por tanto volvemos
a la duda y a ese juego goyesco de las dobles o triples interpretaciones. Esa
virtud de las obras abiertas que si cabe refuerzan más su atracción.
Por lo demás la ejecución es suelta, firme, nerviosa en los detalles,
tanto en las de las figuras de medio fondo como en las de soldados o las dos
principales. En los soldados, el toque blanco bajo la culata del fusil, es una
prueba de sus trabajos con “espátula”. Hay que señalar también el despar-
pajo con chorrete incluido en el rojo sobre el gorro (ros) del soldado, aun
cuando como señalamos al comienzo según la fotografía realizada antes
del arranque es imposible aseverar la autoría goyesca. El resto de la gama
está formado por los consabidos negros, en este caso menos amplios, amari-
llos, sutiles grises azulados o verdosos, naranjas, rojos...
Asmodea o Visión fantástica, queda así como una reflexión, una
preocupación más de los ecos de la guerra y sus consecuencias que la empa-
rentaría con trabajos anteriores como El Coloso.
Hasta aquí lo que se puede ver hoy en el Museo del Prado. Sin em-