Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 191

191 causante del mal está en aquel bastión elevado como un símbolo poderoso? No lo sabemos. Sin embargo, pese a ser un escenario luminoso, nada parece presagiar acontecimientos gozosos, pues el resto de la escena son figuras que huyen perseguidas por militares a caballo. A pesar del deterioro que ya se observa en la fotografía de Laurent, lo que observamos en ella tiene una fuerza épica innegable, una fuerza que se ve reforzado por el impacto dinámico de las dos figuras sobrevolando el paisaje y el contraste entre los tonalidades cálidas de los rojos y los ama- rillos limón que recubren los cielos y parte del paisaje, dotándole de una extraña luminosidad que los emparenta con Una Manola, Duelo a ga- rrotazos, Peregrinación a la fuente de San Isidro o Las Parcas -que luego comentaremos-, repitiendo una misma manera de actuar. Sobre un paisaje de amplitud grandiosa y cielos de claridades tonales donde blancos, amarillos (tal vez acentuados por oxidación) y azules se enseñorean, coloca un nuevo elemento que parece contradecirlo, figuras de fuerte y enígmática atracción como sucede en este caso. Es la pintura de toda la serie mural una mayor gama de rojos lo que refuerza la calidez tonal y la fuerza cromática, y añade mayor impacto al movimiento de las figuras. Goya tiene algunos dibujos de figuras volando entre ellos al menos uno titulado Pesadilla, que en su caída y rostro nos recuerda el pavor diná- mico de la figura principal que señala con el dedo. Es otro recurso goyesco: volver en las Pinturas Negras a elementos que anteriormente ha tratado en sus dibujos aún cuando existan excepciones como sucede en Judith o Saturno.