Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | 页面 138

138 sonaje ajeno a todo de la derecha. Un ser fantasmal que se arrastra diluido en la espesura de su cerebro laxo. Es otro contrapunto hiriente en un pueblo herido. Un pueblo que acaba de pasar las atrocidades de la guerra y ve en la romería un momento de liberación emocional de la que Goya no se per- mite hacer concesiones. Es una obra inmisericorde, no da tregua, la propia fiesta como luminosa laceración de un pueblo idiotizado, triste, sometizado. Entre este personaje y el grupo principal, otra muestra de su mo- dernidad plástica, con toques rápidos, agitados de intensidad nerviosa, de fuerza vitalista a pesar de sus setenta y cuatro años y sus enfermedades, compone otro grupo denso en figuras con una brillantez que le confiere di- namismo creíble. El deterioro general de la pintura es si cabe más doloroso en este pequeño conjunto donde con dos toques ha conseguido actitudes y gestos propios únicamente de él mismo hasta ese instante. En cualquier caso apenas hay atisbos de romería. A que se debe el título? Pero a la vez si no es una romería a qué obedece ese fluir cansino y desesperado? Hasta aquí las figuras suelen ser masculinas adultas (sorprende que no aparezcan niños) y pertenecientes al pueblo sencillo, pero también exis- ten mujeres a la izquierda y personajes que podemos enclavar en estamen- tos más poderosos, como quienes están detrás y a la derecha del conjunto, embozados con sus sombreros, parecen indicarnos un anonimato excluyen- te, un estamos sí, pero de otra manera. Muestran ocultación, refugio, dis-