Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 117
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amparo en uno de los grupos de exiliados españoles, antiguos “afrancesa-
dos” , extrañados de la Patria y afincados en la nación vecina, afín a sus
convicciones y con quienes, además de lazos ideológicos, pudieran unirle los
de una sincera y cariñosa amistad con algunos de ellos, como Moratín o el
mismo Brugada, serían el cúmulo de motivos que le impulsaron a abando-
nar España hacia “aires más propicios”.( 21 )
Sea por lo que fuere, Goya salió de Madrid hacia finales del mes
de junio de 1824. Se encamino a Burdeos y luego en breve estancia a París,
para de nuevo regresar a Burdeos.
La pinturas se realizaron en seco, al óleo sobre la pared y en algunas
de ellas sobre otras pinturas con dominio de paisaje. Tampoco podemos afir-
mar que Goya las hubiera dado por acabadas cuando marchó a Francia,
por lo que solamente nos queda pensar que en lo que nos ha llegado, pese
a sus mutilaciones y retoques, se fraguaba una serie de obras llamadas a
revolucionar el panorama pictórico del siglo XIX y un revulsivo sobre el
que se apoyaría una gran parte del arte contemporáneo; aunque también
hemos de añadir que las pinturas eran prácticamente desconocidas hasta la
21- Los liberales no eran una unidad homogénea, estaban formados por los moderados o
“doceañistas”, burgueses acomodados, social y económicamente establecidos y los “exal-
tados” o radicales, formados por intelectuales próximos al pueblo, artistas, comerciantes y
escritores omprometidos. En la vida política se oscilaba entre absolutistas extremos y tra-
dicionalistas radicales (luego carlistas) y un liberalismo extremo casi filorepublicano, pero
exclusivamente en las grandes ciudades. La población rural y el campaesinado, atrapados
por el caciquismo, quedaba al margen del liberalismo burgués,.