Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Página 115

115 fotografiadas en 1874, con gran habilidad técnica, una vez que ya era due- ño de la casa un nuevo propietario, dado que no existían métodos de ilumi- nación eficaces y hubo de recurrir a una iluminación eléctrica generada por un equipo portatil, mediante celdas electroquímicas de tipo Bunsen. En 1873, la adquirió un segundo financiero belga, residente en Francia, el barón Frederic Emile d’Erlanger, quien un año más tarde hizo traspasar las pinturas del muro al lienzo para, seguramente intentar ven- derlas en la exposición de París de 1878. En la Exposición Universal de 1878, en París, se exhibieron algunas en el palacio del Trocadero, en la Sec- ción Española de Arte Retrospectivo. Sin embargo, al no encontrar compra- dor -casi pasaron desapercibidas para la mayoría- él mismo las donó, en 1881, al Museo del Prado, y tras volver a ser restauradas se expusieron en 1889-. Posteriormente, tras diversas vicisitudes, se exponen ininterrumpida- mente desde principios del siglo XX. Es a partir de este momento y, debido, a visitas de personajes de la cultura europea, sobre todo franceses, cuando comienzan a ser valoradas. El legado, trasladado al lienzo y recogidos como lienzos en el Museo del Prado, se componía de las siguientes obras: Átropos o Las Par- cas; Dos viejos o Un viejo y un fraile; Dos viejos o Dos viejos comiendo sopa; Duelo a garrotazos, o Dos forasteros o también La riña; El aque- larre; Hombres leyendo; Judith y Holofernes; La romería de San Isidro; Mujeres riendo, Dos mujeres y un hombre u Onanismo; Peregri- nación a la fuente de San Isidro o Procesión del Santo Oficio; Perro se-