Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 114

114 que por sus medidas y su tema, esta sería Cabezas en un paisaje (de la colección Stanley Moss, Nueva York). La Quinta del Sordo, junto a las pinturas, pasó a ser propiedad de su nieto, Mariano Goya, el 17 de septiembre de 1823, año en que Goya, al pare- cer para preservar su propiedad de posibles represalias, tras la persecución contra los liberales, que pudiera acabar con su persona, al restaurarse la monarquía absoluta. Por ello se la cede. Desde entonces hasta fines del siglo XIX la existencia de Las Pinturas Negras fue escasamente conocida (solo algunos críticos, como Charles Yriarte las describieron). Conocemos como algunas (cinco) fueron expuestas entre otro amasijo de pinturas en la expo- sición de París gracias a fotografías. En 1833, su nieto Mariano, la transfirió (en acto de venta) a su pa- dre, Javier Goya, quien pronto la hipotecó. A la muerte de éste, en 1854, será su hijo Mariano, nieto del pintor (de quien Goya pintó un excelente retrato), el que tenga que realizar los trámites judiciales para venderla. La finca fue pasando por distintos propietarios.( 20 ) En 1859, Segundo Colmenares, como ya hemos señalado, la compra, pero en 1863, la vende a Louis Rodolph Cou- mont, banquero belga, quien mandó fotografiar las pinturas al fotógrafo francés Laurent, entre 1863 y 1866, aunque hay quien asegura que fueron 20- Según recoge Gregorio Cruzada Villamil en la revista El Arte en España en 1868, dice; “No es en la actutalidad lo que era, la Casa del Sordo, cuando Goya la construyó. A esta modesta mansión añadieron los descendientes de Goya más habitaciones con algún lujo construidas y transformaron la primitiva y pobre casa del artista en un palacio de modesto aspecto”.