En esta experiencia el dibujo narrativo permitió a los niños, entrevistados, la sensación de
estar en la escena, en tal contexto, las historias a partir de los narcocorridos empiezan a develar
lo que se esconde atrás de el, lo narrado presupone una forma de organizar la realidad dentro de
un espacio temporal, de hacer inteligible la experiencia humana que puede ser narrable ya que ha
dejado huella en sus memorias y en su vida cotidiana.
Los niños logran comunicar sus pensamientos, sentimientos y acciones a través del
lenguaje y el dibujo narrativo, la forma que tiene el hombre para hacer comprensible la realidad.
Por lo tanto el dibujo narrativo fue una de las rutas primarias para entender a los niños de esta
zona y sus representaciones de violencia a partir de los narcorridos. La vida de estos niños
encuentra su expresión en forma de relatos y se hace comprensible a los otros, es un proceso
cognitivo y no solo un adorno retórico; el mismo hecho de dar inteligibilidad a los
acontecimientos es desplegar la cualidad cognitiva de la narrativa.
Esta realidad que describen los niños de las escuelas de nivel básico estructura la realidad
de uno o varios sujetos, cada acción social adquiere su significado, la narrativa refleja “el tiempo
en que se vive” desde las acciones cotidianas, la forma de saludar, hasta las formas de consumo e
incluso lo que se sueña. Todo ello es lo que continuamente se narra ya que con ella se representa
al mundo.
Al respecto debe recordarse lo que Ricoeur (1995) decía “No hay relato éticamente
neutro” cuando relevamos o bien cuando omitimos también estamos contándonos. Lo
fundamental de lo narrativo es que se refiere a una categoría abierta del discurso que por lo
general implica la construcción y reconstrucción de la experiencia humana donde se plasman
emociones, sentimientos, posiciones políticas e ideológicas.
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