Se entenderán los fenómenos sociales y dentro de ellos los estudios relacionados con los
sujetos de la educación cuyo valor y significado, primariamente vienen dados por la
autointerpretación que los sujetos relatan en primera persona, donde la dimensión temporal y
biográfica ocupa una posición central.
Se concibe como narrativa biográfica a las cualidades estructuradas de la experiencia de
un sujeto entendida y vista como un relato. Es una particular reconstrucción de la experiencia por
la que mediante un proceso reflexivo, se da significado a lo sucedido o vivido cada sujeto.
Ya Peter Mac Laren (1993) señala: “Las narrativas nos ayudan a representar el mundo.
También nos ayudan a recordar tanto sus placeres como su horror, las narrativas estructuran
nuestros sueños, nuestros mitos y nuestras visiones, en la medida en que son soñadas, mitificadas
e imaginadas. Nos ayudan a dar forma a nuestra realidad social tanto por lo que incluyen como
por lo que excluyen. Proporcionan los vehículos discursivos para transformar la carga de los
saberes en acto de narrar. Traducir una experiencia en historia es tal vez el acto más fundamental
de la comprensión humana”.
El discurso narrativo a través del dibujo, al igual que el habla, lo remite a acciones de
estos nuños cargadas de humanidad. Si no fuera así, las narraciones que plasman su vida, como
las leyendas o los corridos, e incluso los propios mitos, no tendrían sentido. Estas historias que
narran e inventan el mundo, captan la forma de vida que está presente en las vidas que relatan;
son representaciones de la realidad.
Janer Manila (1994) afirma que a los seres humanos les encanta contar historias, porque
las historias son un tanteo de ordenación de aquellos elementos – a menudo caóticos- que
circulan entre los meandros olvidados de la mente. Desde esta perspectiva es que se plantea que
la cualidad más importante de la narrativa en los niños mediante dibujos como una secuencia
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