ámbito escolar el objeto sustituto puede ser la víctima de bullying o el chivo expiatorio del
maestro. Una válvula de seguridad podría ser la pandilla o la práctica de las “novatadas”.
Por su parte, Aida Aisenson (1994) afirma que las frustraciones son sentidas como tales
porque son aprendidas de la cultura a la que se pertenece y son susceptibles de ser desaprendidas.
La escuela básica y la universidad son espacios en los que los individuos pueden aprender o
desaprender las conductas agresivas.
La postura que sustenta este trabajo es que tanto la naturaleza como la crianza tienen
influencia el comportamiento agresivo. Los seres humanos tenemos mayor o menor sensibilidad
ante situaciones frustrantes o estresantes a lo que se suma la forma en que hemos sido educados
y las experiencias que hemos vivido para determinar una conducta agresiva.
La violencia del maestro hacia el alumno en las instituciones de educación superior.
A pesar de que las nuevas propuestas pedagógicas han cambiado el papel del maestro en
el proceso de aprendizaje, subsisten prácticas tradicionales en la relación maestro alumno.
Es comprensible que esas prácticas tradicionales posibiliten una actitud agresiva del
maestro hacia el alumno dado que establecen una relación asimétrica entre el maestro y el
alumno y por lo tanto una relación de poder. Entendemos por “poder” la capacidad que tiene una
persona de imponer su voluntad a otra.
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