4) La inseguridad debida a la gran cantidad de armas de destrucción masiva, a la no regulación
de la venta y tráfico de armas, al crimen organizado internacional y al terrorismo.
5) Este es el contexto que deben enfrentar los individuos que egresarán de las IES en los
próximos años y que actualmente subyace a la violencia dentro de los espacios educativos.
Comprender la importancia de los distintos subsistemas en la conducta violenta dentro de
las escuelas permite buscar soluciones a través de políticas educativas y culturales, así como en
el uso de los medios masivos para incidir en lo que sucede en los microsistemas.
Violencia innata o aprendida
Otra manera de enfocar el problema de la violencia escolar es desde la psicología con el
propósito de encontrar soluciones individuales. Algunos psicólogos han considerado que además
de las necesidades primarias de supervivencia y reproducción de la especie, existen impulsos
innatos o básicos que determinan la personalidad y la conducta social. Sigmund Freud (1971)
relaciona la frustración producida por no obtener placer o no poder evitar el dolor (pulsión de
vida), con la conducta agresiva hacia la fuente de frustración. Afirma además que en el ser
humano existe un instinto de agresión innato (pulsión de muerte) y que este es una de las fuerzas
desintegradoras de la sociedad.
Lewis Coser (1964) señala que la agresión puede estar dirigida contra un objeto fuente de
hostilidad o se puede desplazar a un objeto sustituto; esto sucede cuando, de alguna manera, el
objeto fuente es bloqueado. “Sin embargo hay casos en los que el conflicto surge exclusivamente
de impulsos agresivos que buscan su expresión, no importa cuál sea el objeto. En este tipo de
conflictos, la búsqueda del objeto es meramente accidental. En estos casos, no hay límites, ya
que lo que ocasiona la ruptura no es la búsqueda de un resultado, sino echar fuera las energías
agresivas” (Coser, 1964).
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