económico, educativo y tecnológico diversificado, donde los intereses externos e internos
(institucionales) se articulen para un beneficio en común.
Un modelo académico en la que se han fijado algunas universidades latinoamericanas chilenas y colombianas, por ejemplo- ha sido el multicitado modelo por competencias, algunos
con la confianza y otros con la duda sobre su verdadera intencionalidad en la educación y sobre
sus resultados. En México, fue la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) -según
documentó Cázares (2010)- donde se estableció una definición particular sobre éste, la cual
sostiene que en el modelo por competencias existe una combinación de atributos tales como
conocimientos, actitudes, valores y habilidades.
En Tabasco, las universidades tecnológicas reestructuraron sus programas educativos con
criterios de competencias. Pero, no sólo las instituciones de corte tecnológico, algunas
universidades de tipo social y humanístico, han implementado el modelo por competencias. Un
ejemplo de lo anterior, es la Universidad Popular de La Chontalpa, institución situada en la
ciudad de Cárdenas, Tabasco; que a más de una década y media desde su registro oficial, transitó
del modelo rígido tradicional para pasar por el modelo flexible y a partir de 2010, sus 11
Programas Académicos fueron diseñados bajo los objetivos del modelo académico por
competencias.
De la implementación del nuevo modelo académico en la UPCH, en este documento
defendemos la tesis de que a partir del proceso de transición, por un lado, se introduciría una
nueva lógica que en general redefiniría las funciones sustantivas de la UPCH, en el otro lado, se
le presentarían en particular, diversos retos que impactarían de forma significativa en el
desarrollo de las actividades administrativas y académicas. Ciertamente, unos retos se harían
presentes por la propia dinámica del proceso, otros por la forma particular con la que se
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