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desarrollaron los trabajos; incluso, por los propósitos inherentes del propio modelo, pero también, por la forma de entender y de decidir de los agentes responsables. MARCO TEÓRICO Berman (1993, como se citó en Muñoz, 2002) distinguió que para la implementación de una política pública educativa, -de un modelo académico, por ejemplo- existe una macro y una microimplementación. En el caso de la primera, intervienen diversas cadenas de mandos, generalmente, los gobiernos federal, estatal y municipal. No obstante, para una microimplementación, lo delimitó a las instituciones educativas, en específico. De estos enfoques de políticas, según Berman (1993, citado por Muñoz, 2002), se derivan diversos tipos de transiciones y efectos, que van desde la toma de decisión hasta los resultados. También, identificó dos fases en la implementación de una política, las clasificó en: a) administración, consistente en la toma de decisión y formación de un programa gubernamental; b) adopción, la conformación del programa gubernamental a la concreción de un proyecto local; estas dos primeras fases corresponden a la macroimplementación. Además, este autor le atribuyó a la microimplementación dos fases: a) microimplementación propiamente, donde el proyecto local conduce a la adopción de acciones y b) validez técnica, con ello quiso decir, que las acciones realizadas producen resultados concretos. En este orden de ideas, el estudio de la adopción del Modelo Basado en Competencias (MBC), se abordó desde el campo disciplinario de la Educación como un proceso de interacción colectiva de tipo micro, con lo que se pretendió dar razones sobre la forma de adopción. Por otra parte, el objetivo del estudio se centró desde el enfoque de políticas educativas con la intención de explicar el cambio institucional de la nueva reorganización académica en la UPCH. La 129