Cultura
Para este pensador liberal la laboriosidad femenina fue adquiriendo un nuevo valor a la luz de su utilidad social, más allá del estrecho marco del entorno familiar, mientras que el ocio y la frivolidad, no sólo de las mujeres, devinieron en motivo de irónicos comentarios:
Sobre el zócalo se había formado un salón, donde estaba la música, y que era el sancta sanctorum de la exposición [ todos querían subir a aquel salón aunque el espacio era muy reducido y el acceso lo controlaba la policía ]. A pesar de tanta diicultad, las niñas más delicadas manifestaban la mayor intrepidez para llegar a exponerse, porque el salón, que estaba casi vacío, era la exposición de la raza humana, porque allí cada cual ostentaba o su hermosura o sus galas o su fatuidad o su orgullo o su cinismo.
Allí se exponen todas las clases de la sociedad y muestran aquello de lo que pueden envanecerse: juventud, belleza, fortuna, afeites, hijas a las que les buscan novio, esposas, matrimonios de tres, livianas damas de altos nombres, notabilidades políticas.
En la exposición está todo lo más heterogéneo de nuestra sociedad; allí todo se iguala, una casaca o un tápalo son los títulos para entrar. Así, aquello es una masa informe de necios y de hombres de talento, de potentados y de miserables, de oprimidos y de opresores, de genio y de estupidez, de crimen y de virtud: todo mezclado, todo cubierto con el velo de gasas y casimires, telas que sirven hoy para dar una apariencia uniforme a nuestra sociedad( Zarco, 1851: 69, las cursivas son de la autora).
Inicialmente las labores de aguja fueron las mayores contribuciones de las mujeres a las colecciones mexicanas exhibidas en el extranjero. En la medida en que se perfeccionó su organización, y con ello la difusión de las convocatorias, un mayor número de mujeres aportó objetos a las muestras mexicanas. Esta tendencia se vio alentada por una coyuntura favorable en 1876: después de una ausencia de casi dos décadas México regresó a los escenarios expositivos internacionales y la exposición internacional de
Filadelia, organizada para celebrar el centenario de la irma del acta de independencia de los Estados Unidos de América, propuso un recinto particularmente destinado a mostrar los trabajos de las mujeres. Aunque ese Pabellón de las Mujeres en la Exposición del Centenario fue motivo de controversia por la forma en que fue inanciado y por la percepción generalizada de que estaba en una categoría de segunda clase, bien sirvió al propósito de visibilizar el genio femenino. En esa oportunidad los trabajos de cinco mexicanas lograron diploma y medalla: los bordados de Margarita Matute, los trabajos de aguja de Joseina Mata y Ocampo; la colección de bordados presentados por el Colegio La Paz; el ramo de lores artiiciales de la señorita M. Pensado, y la colección de lores de cera manufacturadas por Antonia Alcocer.
Después de 1876 el gobierno central de la república reconoció la utilidad de las exposiciones industriales, comerciales y de bellas artes y alentó su periódica realización como un eicaz medio para estimular la industria, activar el tráico comercial y promover el cultivo del arte y la instrucción pública, a in de dar a conocer tanto al interior del país como en el extranjero los elementos de su riqueza nacional. En los primeros días de mayo de 1879 se organizó una notable exposición en la ciudad de Mérida, Yucatán. En 1880,“ para hacer adelantar las ciencias, las artes y la industria patria”, la Sociedad Poblana de Artesanos llevó a cabo una Exposición Nacional, mientras que la Academia de San Carlos retomó la práctica de celebrar anualmente una exposición para presentar al público sus trabajos y para dar una idea exacta del adelanto de los mexicanos en la ejecución de obras artísticas.
En la exposición parisina de 1889 inalmente se logró integrar a la tradicional muestra mexicana de productos naturales( agrícolas y minerales), productos manufacturados, reproducciones y modelos de máquinas y herramientas, así como una extensa colección de objetos culturales( colecciones de fotografías, libros, boletines de sociedades cientíicas, mapas y cartas geográicas, informes estadísticos, piezas musicales) que pretendía dar cuenta del progreso de la instrucción pública y del desarrollo cientíico nacional. De
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Ángulos, generando tendencias, núm. 8, dic. 2015